Los estados financieros de Nueva EPS correspondientes a 2023 y 2024, dados a conocer esta semana tras el cumplimiento de un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, revelan un patrimonio negativo de 11,9 billones de pesos, una cifra que, según expertos consultados, expone una crisis financiera del sistema de salud colombiano mucho más profunda de lo que hasta ahora se conocía. La aseguradora, que con 11,8 millones de afiliados es la más grande del país, pasó de un patrimonio positivo de 0,49 billones de pesos en 2022 a un agujero histórico que refleja la insuficiencia estructural de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y el déficit acumulado del sistema.
El deterioro financiero de Nueva EPS no es un caso aislado. En 2024, el patrimonio negativo conjunto de todas las demás EPS alcanzó los 9,74 billones de pesos, y para el primer trimestre de 2026 esa cifra escaló a 18,22 billones, de los cuales 12,89 billones corresponden a entidades intervenidas por la Superintendencia Nacional de Salud. La situación de la mayor aseguradora, sin embargo, es particularmente grave: solo en 2024, la Nueva EPS reportó ingresos ordinarios por 22,2 billones de pesos, mientras que el costo de la prestación de servicios fue de 26,4 billones, generando pérdidas por 4,8 billones de pesos.
“Falla multisistémica” del sistema
Augusto Galán, exministro de Salud y director de Así Vamos en Salud, advirtió que la crisis trasciende las cifras contables. Al referirse a la Nueva EPS, señaló que “no es posible dar cifras estimativas, pero el comportamiento del sector, como el cierre de los servicios a los usuarios de esta aseguradora por parte de varias clínicas y hospitales durante el 2025, nos puede decir que seguramente veamos, cuando se conozcan las cifras, un mayor hueco en las finanzas”. En una analogía con la medicina, Galán describió al sistema como un paciente con “una falla multisistémica: hay dificultades de acceso a la prestación de los servicios, de acceso a medicamentos, dificultades de flujo de recursos, la circulación no funciona, dificultades para aclarar las cuentas y problemas de gobernabilidad y de gobernanza del sistema”.
“Este paciente está dando síntomas de lo que en medicina llamamos una falla multisistémica. Hay dificultades de acceso a la prestación de los servicios, de acceso a medicamentos. Hay dificultades de flujo de recursos, la circulación no funciona. Hay dificultades para aclarar las cuentas. Hay problemas de gobernabilidad y de gobernanza del sistema”.
Augusto Galán, exministro de Salud y director de Así Vamos en Salud
Las quejas de los usuarios confirman ese diagnóstico. Las PQRS, solicitudes y reclamos ante las EPS, alcanzaron en 2025 un récord de 2.182.211, lo que representa una tasa de 421,99 por cada 10.000 afiliados. En 2022, esa cifra era de 1.247.137, con una tasa de 242,7. Las principales inconformidades giran en torno a la negación de citas médicas, la no prestación de servicios ya autorizados y la falta de entrega de medicamentos.
Un déficit que supera los 41 billones
El panorama se agrava al considerar el déficit total del sistema. Santiago González, analista para la Región Andina de FrontierView, estimó que este supera los 41 billones de pesos. Según el analista, la discusión para el próximo Gobierno, que asumirá el 7 de agosto, no se limitará al futuro de las EPS intervenidas, sino a la forma de financiar un sistema que ha perdido capacidad de absorber el cierre simultáneo de varias aseguradoras, y advirtió que la liquidación, por sí sola, no resolvería la crisis. Incluso si se materializaran la propuesta de asumir 11 billones de deuda y el plan de choque de 10 billones anunciados por el presidente electo Abelardo De La Espriella, esos recursos representarían cerca de la mitad del déficit estimado, por lo que se requieren medidas estructurales a varios años.
Por su parte, Ana María Vesga, presidenta de Acemi, señaló que una de las primeras tareas del Gobierno entrante será conocer la situación completa del sistema antes de definir las medidas que se adoptarán. Mientras tanto, 755 municipios del país tienen más del 50 % de sus afiliados en EPS intervenidas, lo que evidencia la fragilidad territorial del aseguramiento. Augusto Galán ha sugerido priorizar la estabilización del sistema, concentrando recursos en pacientes de mayor complejidad y atendiendo la situación de las instituciones prestadoras de servicios de salud, que también enfrentan un flujo de caja crítico. La publicación de los estados financieros de Nueva EPS no solo deja al descubierto la magnitud del hueco patrimonial, sino que pone en la agenda del nuevo Gobierno la urgencia de un diagnóstico integral y un plan de estabilización antes de cualquier reforma estructural.












