En Buenaventura, puerto clave del Valle del Cauca en Colombia, las bandas criminales conocidas como Shottas y Espartanos están extorsionando a comerciantes e habitantes con pagos mensuales que alcanzan hasta 50 millones de pesos, según denunció monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de la diócesis local. Estos grupos exigen cuotas directamente en los negocios, donde la mayoría de las víctimas entrega entre uno, dos y cinco millones de pesos al mes, mientras que los pequeños comercios de estrato bajo abonan entre 300.000 y 400.000 pesos, lo que deja a muchos trabajando prácticamente para los delincuentes.
En un golpe reciente contra estas estructuras, la Policía capturó a alias Búho, también conocido como Junior, un sicario de los Espartanos con nueve años de trayectoria delictiva, quien operaba bajo las órdenes de alias Blaking, cabecilla en la comuna 3. La detención se logró gracias a información ciudadana motivada por la recompensa de 200 millones de pesos ofrecida por la Gobernación del Valle, en medio de una ligera disminución de homicidios en los últimos meses, aunque el miedo persiste con cierres de negocios, calles vacías y alta inasistencia escolar, ya que padres evitan enviar a sus hijos a colegios o universidades.
Las bandas y su control territorial
Las bandas Shottas, con entre 600 y 1.000 miembros, y los Espartanos, con más de 1.000 integrantes, son herederas de antiguas estructuras paramilitares, las Farc, La Local, La Empresa y Los Rastrojos, que surgieron tras las desmovilizaciones. Mantienen el control mediante extorsiones, tráfico de drogas y homicidios, afectando gravemente a Buenaventura, que maneja el 44% del comercio exterior del país, con 18 millones de toneladas de carga al año, de las cuales el 90% proviene de Asia. La pobreza agrava la situación, con un 63,5% en zonas urbanas y 91,6% en rurales.
«Una persona de un estrato bajo, que tiene una tienda pequeña, debe pagar 300.000 o 400.000 pesos cada mes, casi que trabajan para los bandidos, así nadie resiste»
Monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura
Respuesta de las autoridades
La brigadier general Sandra Liliana Rodríguez, comandante de la Policía del Valle del Cauca, detalló que alias Búho integraba recientemente a los Espartanos como sicario y reclutador. Por su parte, la gobernadora Dilian Francisca Toro destacó su rol como uno de los dinamizadores del grupo, quien realizaba acuerdos con la estructura criminal Jaime Martínez para extorsiones, homicidios y el manejo de la red de estupefacientes.
«Alias Búho o alias Junior tendría una trayectoria delictiva de nueve años, caracterizada por su paso por diversas estructuras criminales que operan en Buenaventura. En su accionar más reciente, presuntamente integraba el grupo delictivo organizado los Espartanos, en el cual se desempeñaba como sicario bajo el mando de alias Blaking, cabecilla de la comuna 3»
Brigadier general Sandra Liliana Rodríguez, comandante de la Policía del Valle del Cauca
«uno de los dinamizadores de los Espartanos, hacía acuerdos con la estructura criminal Jaime Martínez para realizar extorsiones, homicidios y toda la red de estupefacientes que ellos manejan»
Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle
La denuncia pública del obispo y la captura de alias Búho representan un avance, pero el obispo y las autoridades coinciden en que se necesita mayor acción para romper el ciclo de violencia heredado de conflictos pasados y restaurar la normalidad en este vital puerto del Pacífico colombiano.















