Ocho de los clubes más tradicionales del fútbol colombiano, agrupados en el denominado G8, emitieron un comunicado conjunto el pasado 22 de julio en el que anuncian que no cederán sus derechos de televisión en la próxima negociación de la Dimayor hasta que se modifique el actual modelo de distribución igualitaria del dinero entre los 36 clubes afiliados. Este grupo está conformado por Atlético Nacional, América de Cali, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Independiente Santa Fe, Junior de Barranquilla, Millonarios FC y Once Caldas, quienes exigen un nuevo esquema que beneficie a los equipos de primera división y premie el mérito deportivo.
La actual negociación colectiva de los derechos televisivos, que vence en diciembre de 2026 con el contrato vigente de WinSport, tiene como fecha límite para recibir ofertas el próximo mes de septiembre. Desde el G8 sostienen que el reparto igualitario entre los 20 clubes de la categoría A y los 16 de la B —con apenas un diferencial adicional para los de credencial A— no refleja la realidad del negocio ni el esfuerzo deportivo. Por esa razón, proponen que los equipos de primera división reciban una porción mayor del pastel y que un porcentaje se entregue únicamente a quienes clasifiquen a fases finales, siguiendo modelos europeos como los de la Premier League, LaLiga o la Serie A.
Una propuesta que revive el debate de 2020
El debate sobre la distribución del dinero de la televisión no es nuevo. En 2020 ya se había planteado un cambio que sugería asignar el 30% para los clubes clase A, el 10% para los clase B y el restante según rendimiento deportivo del último año y niveles de rating. Sin embargo, ese modelo no prosperó. Ahora, con la presión del G8, la Dimayor se enfrenta a una encrucijada: si no se logra un acuerdo, los ocho clubes históricos podrían negociar individualmente sus derechos, replicando el modelo mexicano donde equipos como América, Chivas o Cruz Azul obtienen contratos mucho más lucrativos que los pequeños. En contraste, el Atlético Bucaramanga, que no hace parte del G8, se ha mostrado de acuerdo con que se concrete una nueva negociación que beneficie al conjunto del fútbol colombiano.
Para dimensionar la magnitud de la propuesta, vale la pena recordar cómo funcionan los repartos en las grandes ligas del mundo. En la Premier League inglesa, el 50% se distribuye de forma igualitaria, el 25% por posición final y el 25% por partidos transmitidos en directo, mientras que los derechos internacionales se reparten equitativamente. En LaLiga española, el 50% es igualitario, el 25% por resultados deportivos de las últimas temporadas y el 25% por implantación social (abonados, taquilla y audiencia). En la Serie A italiana, el 50% es igualitario, el 30% por resultados deportivos recientes y el 20% por público y seguidores. Estos modelos mixtos son los que el G8 busca emular para que el fútbol colombiano premie tanto la historia como el rendimiento.












