Tras las precisiones del Ministerio de Transporte sobre la terminación de Autopistas del Café y la evaluación de Conexión Centro, la empresa presentó un balance de la concesión y defendió la iniciativa privada que propone para la continuidad y ampliación de la infraestructura vial regional
La controversia sobre el futuro de las vías del Eje Cafetero suma un nuevo capítulo. Después de que el Ministerio de Transporte aclarara esta semana las condiciones para la terminación de Autopistas del Café y el estado de la iniciativa privada Conexión Centro, Odinsa se pronunció para defender los resultados de la concesión y exponer los argumentos con los que respalda su propuesta para el futuro de la conectividad regional.
El pronunciamiento de la empresa se conoce dos días después del comunicado del Ministerio, divulgado el 26 de octubre, en el que el Gobierno precisó que Autopistas del Café no ha sido prorrogada y que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) no ha adjudicado la iniciativa Conexión Centro.
La posición del Gobierno es que la actualización de la fecha estimada de terminación de la concesión obedece a las condiciones contractuales y al laudo arbitral de 2018, mientras que la propuesta de Odinsa debe continuar su evaluación técnica, jurídica, financiera y de riesgos antes de que pueda adoptarse una decisión definitiva.
En su respuesta, titulada Verdades, mitos y la nueva propuesta para la conectividad del Eje Cafetero, Odinsa defiende el desempeño de Autopistas del Café durante cerca de tres décadas y sostiene que la experiencia de esta concesión debe tenerse en cuenta al evaluar las alternativas para el futuro de las carreteras regionales.
La terminación de la concesión, en el centro del debate
Uno de los puntos abordados por la empresa es la fecha de terminación de Autopistas del Café.
El Ministerio había explicado que febrero de 2027 correspondía a una estimación para alcanzar la tasa interna de retorno pactada. Sin embargo, al actualizar el modelo financiero con la inflación real, la ANI y la interventoría determinaron que para ese momento todavía no se habría alcanzado la rentabilidad contractual prevista.
Por esa razón, el Gobierno señaló que la fecha efectiva de terminación deberá establecerse mediante la actualización del modelo financiero y su correspondiente verificación.
Odinsa coincide en que la duración de la concesión está vinculada al modelo financiero pactado y al cumplimiento de la tasa interna de retorno (TIR). También rechaza que el horizonte estimado hacia 2027 corresponda a una prórroga discrecional o a una decisión unilateral.
La empresa sostiene que el cálculo de la rentabilidad debe considerar los costos de construcción, operación y mantenimiento, así como la deuda bancaria, los intereses y los impuestos asumidos durante la vida del proyecto. Con esa argumentación, rechaza los cuestionamientos sobre supuestas ganancias desproporcionadas.
De esta manera, mientras el Ministerio explica las razones contractuales y financieras por las que la fecha estimada debe actualizarse, Odinsa reivindica las condiciones del modelo que ha regulado la operación de la concesión.
Odinsa defiende los resultados de Autopistas del Café
En su pronunciamiento, la compañía destaca que la infraestructura actual comprende 256 kilómetros de vías, un túnel, 103 puentes y viaductos, cuatro centros de atención al usuario y obras como los viaductos La Estampilla, las variantes de Chinchiná, Santa Rosa de Cabal y Condina, y el puente y túnel Helicoidal.
Según las cifras presentadas por Odinsa, la concesión ha promovido más de 56.000 empleos a lo largo de su historia y ha reinvertido $310.000 millones en diseños, obras y mantenimientos que no estaban contemplados en el alcance inicial del contrato.
La empresa también reporta inversiones superiores a $30.000 millones en programas sociales y ambientales.
En cuanto al cumplimiento contractual, asegura que ha ejecutado el 100 % de las obligaciones de obras y mantenimiento. Añade que la ANI y la interventoría certifican un índice de estado de la vía de 4,6 sobre 5, superior al mínimo contractual de 4,0.
Estas cifras constituyen la base del balance favorable que presenta la compañía al aproximarse el cierre de la concesión.
El Gobierno advierte sobre el mantenimiento y la financiación
En su comunicado, el Ministerio de Transporte puso el énfasis en los desafíos que deberá afrontar el Estado cuando termine una concesión vial.
La ministra Elsa Noguera advirtió que la reversión de la infraestructura no elimina los costos de conservación, operación y atención de emergencias. Por ello, sostuvo que cualquier transición debe contar con recursos suficientes y responsabilidades claramente definidas.
El Gobierno también manifestó preocupación por el deterioro de varios corredores viales que actualmente están a cargo del Invías y que anteriormente estuvieron bajo esquemas de concesión.
La advertencia apunta a evitar que las vías del Eje Cafetero enfrenten problemas de mantenimiento y seguridad vial similares a los señalados en otros corredores del país.
Odinsa, por su parte, plantea que la transición hacia un modelo de obra pública tradicional no garantiza automáticamente menores tarifas de peaje, recursos para nuevas obras ni la conservación de los estándares actuales de servicio.
El contraste entre ambas posiciones pone de presente una cuestión central para la región: cómo garantizar el mantenimiento de la infraestructura existente y financiar las nuevas intervenciones una vez termine Autopistas del Café.
El Ministerio ha reiterado que el Gobierno busca movilizar capital privado para construir y mantener infraestructura de transporte, con vigilancia contractual, tarifas justas y mecanismos diferenciales para las comunidades que utilizan habitualmente los peajes.
Conexión Centro, la propuesta que sigue bajo estudio
El segundo eje del pronunciamiento de Odinsa es Conexión Centro, la iniciativa privada con la que busca desarrollar una nueva etapa de la infraestructura vial regional.
La empresa insiste en que se trata de un proyecto distinto de Autopistas del Café, estructurado bajo los estándares de las concesiones de quinta generación y con alcance, diseño y obligaciones propios.
La propuesta contempla inversiones por $7 billones para intervenir 334 kilómetros de vías. Entre las actuaciones anunciadas figuran la construcción de 77 kilómetros de segundas calzadas, 20 intersecciones y 50 kilómetros de ciclorrutas, además de obras para mejorar la infraestructura existente.
Odinsa también proyecta la generación de más de 54.000 empleos y la creación de un fondo para inversiones en obras regionales.
La compañía afirma que incorporó solicitudes planteadas durante los procesos de socialización con los departamentos y las comunidades. Entre ellas menciona la segunda calzada La Manuela-La Trinidad, la rectificación de puntos críticos, la segunda variante Condina, la disminución de tarifas de peaje y tarifas diferenciales para las poblaciones vecinas.
Sin embargo, el alcance definitivo de estas intervenciones y las condiciones para su eventual ejecución dependen de la evaluación institucional.
El Ministerio fue explícito al señalar que la decisión de revocar el rechazo de Conexión Centro permitió reanudar su estudio, pero no constituye una aprobación de la propuesta ni una adjudicación contractual.
La iniciativa deberá superar los análisis técnicos, jurídicos, financieros y de riesgos que permitan determinar su viabilidad.
Una decisión que marcará el futuro regional
Los pronunciamientos del Gobierno y de Odinsa reflejan dos dimensiones de una misma discusión.
Por una parte, está el cierre de Autopistas del Café, cuyo horizonte de terminación depende de las condiciones contractuales y de la actualización del modelo financiero. Por otra, está la evaluación de Conexión Centro, la alternativa que plantea la empresa para continuar y ampliar la infraestructura vial regional.
El Gobierno ha insistido en que la evaluación de una iniciativa privada no implica su aprobación y que cualquier decisión debe responder a criterios de viabilidad, sostenibilidad y beneficio público.
Odinsa, a su vez, defiende los resultados de la concesión actual y destaca las inversiones y obras que propone desarrollar mediante Conexión Centro.
Para Caldas, Risaralda, Quindío y los demás territorios involucrados, la discusión tiene implicaciones que van más allá del modelo contractual: están en juego la calidad de las vías, los costos de movilidad, la seguridad de los usuarios y la financiación de las obras que necesita la región.
La decisión de continuar estudiando Conexión Centro mantiene abierta la discusión sobre el futuro de la conectividad del Eje Cafetero. Su eventual aprobación, sin embargo, dependerá de los resultados de la evaluación que adelantan las autoridades competentes.










