Oftalmólogo asesinado en asalto en cancha de El Carmen, Barranquilla; activista publica carta de duelo

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La activista política, influencer y politóloga Karol Solís Menco publicó este miércoles 21 de enero de 2026 una conmovedora carta en su cuenta de Instagram, en la que denuncia el asesinato de su familiar, el oftalmólogo Carlos Enrique Rojas Ávila, perpetrado el domingo 18 de enero durante un asalto en la cancha del barrio El Carmen de Barranquilla. Rojas Ávila, quien era el padre de tres de los hermanos menores de Solís Menco, esposo de su madre y pareja de esta por casi tres décadas, recibió un disparo en el centro del pecho cuando un delincuente intentó robarle su cadena y celular, a plena luz del día y con un CAI policial ubicado justo al lado del lugar de los hechos.

El crimen ocurrió mientras la víctima acompañaba a su hijo de 11 años, quien jugaba fútbol en la cancha, y a su hija de la misma edad, que caminaba por el parque cercano, en un acto de paternidad presente que terminó en tragedia. Tras el disparo, Rojas Ávila fue trasladado en ambulancia, pero llegó sin signos vitales al centro médico. Solís Menco, en su mensaje cargado de duelo e indignación, expresó que la familia no estaba preparada para enfrentar tal violencia, resaltando cómo la vida de un hombre dedicado a trabajar, amar y cuidar a sus hijos se apagó en un instante por un robo en un espacio público supuestamente seguro.

Indignación por la inseguridad en espacios públicos

La carta de la activista ha generado una ola de solidaridad en Barranquilla y cuestionamientos a la seguridad en parques y canchas, donde las familias deberían poder disfrutar sin temor. Solís Menco criticó duramente la situación, afirmando que las alarmas sobre la violencia nunca se apagan, solo se maquillan, y cuestionó de qué sirve un parque si no se puede ir a jugar tranquilos. Además, anunció su retiro temporal de las redes sociales para procesar el duelo, mientras la familia enfrenta trámites post-crimen y un dolor multiplicado, comprometiéndose a honrar la memoria de Rojas Ávila cuidando a sus hijos con la fuerza que da el amor, aunque esto nunca debió haber ocurrido.

“Nunca crees que la violencia te va a tocar a ti, hasta que te toca, y ninguna familia está preparada para aceptarla como destino. Le tocó a la mía y no estábamos preparados”

Karol Solís Menco, activista

En su texto, Solís Menco detalló el momento exacto del suceso, recordando cómo a Carlos, papá de tres de sus hermanos menores y esposo de su mamá, la vida se le volvió un soplo ese domingo al mediodía, con el sol templado y un CAI al lado, mientras ejercía su paternidad viendo jugar a su hijo de once años y a su hermana caminando por el parque. La bala que le entró en el centro del pecho sigue sintiéndose en todos los vivos, subrayó, insistiendo en que la vida vale más que una cadena y un celular.

“A las autoridades, dos cosas: la primera, quizá más movida por la rabia, justicia, como único clamor posible cuando la vida ya no pudo ser protegida; la segunda, desde la tristeza, oportunidades. Si más gente las tiene, menos gente sale a robar”

Karol Solís Menco, activista

La madre de Solís Menco, citada en la carta, reafirmó el compromiso familiar: salir a trabajar todos los días, amar y responder por los hijos, repitiendo ese ciclo con la resiliencia del amor. La publicación también agradece el apoyo recibido y destaca la empatía de la comunidad, en medio de un contexto donde el asesinato ha reavivado debates sobre la protección en espacios públicos de Barranquilla.

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