La muerte de Naín Pérez, conocido en el mundo criminal como alias Bendito Menor, y de su pareja sentimental, alias La Bebesita, durante un operativo de la Policía Nacional en el barrio Los Olivos de Riohacha, capital de La Guajira, ha generado un fuerte respaldo político a la ofensiva de seguridad impulsada por el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. El hecho ocurrió en la madrugada del viernes 4 de septiembre, cuando la Fuerza Pública ejecutó una intervención en una vivienda del sector, logrando dar de baja a quien era considerado uno de los principales cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, también conocidas como Los Pachenca.
Pérez integraba una organización que disputa el control territorial en la región de la Sierra Nevada y sus alrededores. La caída de este delincuente se suma a una racha de más de 30 combatientes abatidos en las últimas semanas, como parte de la estrategia gubernamental para debilitar a los grupos armados ilegales. La operación no solo dejó sin vida al cabecilla, sino también a su pareja, alias La Bebesita, quien falleció en el mismo procedimiento policial.
Respaldo político a la ofensiva
El presidente del Congreso, Honorio Henríquez, se pronunció rápidamente para respaldar la acción de las autoridades. En sus declaraciones, destacó la determinación del Estado para enfrentar a quienes desafían la ley.
«Ningún delincuente, por poderoso o desafiante que sea, estará por encima de la autoridad del Estado. La caída de alias Bendito Menor (…) demuestra la capacidad de la Fuerza Pública para enfrentar a quienes amenazan la seguridad».
Honorio Henríquez, presidente del Congreso
El operativo ha reactivado el debate sobre la seguridad en La Guajira, una región históricamente golpeada por la presencia de grupos armados y el narcotráfico. La muerte de alias Bendito Menor representa un golpe significativo para Los Pachenca, pero también deja abierta la discusión sobre la efectividad de la ofensiva gubernamental y la necesidad de mantener la presión sobre las estructuras criminales que aún operan en el territorio.










