En su primer discurso como presidente, anunció una ofensiva contra las estructuras criminales, megacárceles, erradicación de cultivos de coca, congelamiento del gasto público, reforma tributaria, eliminación del impuesto al patrimonio, recuperación de Ecopetrol y una nueva política energética. También prometió respetar las instituciones y descartó una Asamblea Constituyente
Abelardo de la Espriella convirtió su discurso de posesión presidencial en una declaración de principios y, al mismo tiempo, en una primera hoja de ruta para los cuatro años de su Gobierno

Por SAMUEL SALAZAR NIETO
Ante los militares formados en el batallón Pichincha de Cali, después de haber recibido la banda presidencial en la Universidad Santiago de Cali, el nuevo mandatario resumió su proyecto bajo conceptos como orden, autoridad, libertad, seguridad, austeridad, inversión privada y recuperación institucional.
Su mensaje también dejó clara una ruptura con varias de las prioridades del Gobierno anterior, especialmente en seguridad, política energética, relación con el sector privado y lucha contra los cultivos ilícitos.
Seguridad: “La opción del diálogo está agotada”
El anuncio más contundente estuvo relacionado con la seguridad.
De la Espriella impartió desde el escenario de su posesión una orden a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional para combatir “todas las estructuras criminales”. Su Gobierno, dijo, no negociará con los grupos que considere narcoterroristas.
Según el mandatario, esas organizaciones tendrán dos alternativas: someterse al imperio de la ley o enfrentar la acción del Estado. Además, anunció que en las próximas horas se conocerá un listado de organizaciones que su Gobierno calificará como narcoterroristas.
La estrategia de seguridad incluirá además la construcción de megacárceles para los responsables de los delitos que el Gobierno considere más graves y una recuperación de la presencia estatal en los 32 departamentos y más de 1.100 municipios.
“Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”, afirmó el mandatario.

Coca y narcotráfico: vuelven las fumigaciones
Otro de los grandes anuncios fue el regreso de una política de erradicación de cultivos ilícitos mediante fumigación.
De la Espriella anunció la utilización de lo que denominó “herbicidas de última generación”, asegurando que deberán cumplir las decisiones de la Corte Constitucional y, según su planteamiento, no afectar la salud humana ni el medio ambiente.
Al mismo tiempo, planteó una estrategia de sustitución de cultivos para que las zonas actualmente dedicadas a la coca pasen a producir productos como cacao, café, maíz, coco y palma.
Cero constituyente y respeto a las Cortes
En uno de los mensajes institucionales más importantes de su intervención, el nuevo presidente descartó cualquier intento de convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
Aseguró que gobernará durante los cuatro años establecidos por la Constitución y que al finalizar ese período entregará la Presidencia.
También prometió respetar la independencia del Congreso y de las altas cortes, y aseguró que la relación con el Legislativo estará basada en el diálogo institucional y la transparencia.
“Las mayorías tendrán derecho a gobernar y las minorías el derecho de controvertir”, sostuvo.
Sin embargo, marcó una diferencia frente a la Jurisdicción Especial para la Paz. Dijo que respetará el orden jurídico vigente, pero anunció que estudiará la naturaleza y los efectos de la JEP, al considerar que la reconciliación no puede construirse sobre el olvido de las víctimas.
Lucha contra la corrupción con inteligencia artificial
La corrupción ocupó otro espacio importante en el discurso.
De la Espriella acusó al Gobierno saliente de haber dejado un “vasto entramado de corrupción” y anunció que la información recopilada durante la transición será entregada a las autoridades judiciales y organismos de control.
Su propuesta incluye utilizar inteligencia artificial, análisis de datos y sistemas de trazabilidad digital para detectar irregularidades y seguir el recorrido de los recursos públicos.
También prometió acudir a mecanismos de cooperación internacional cuando sea necesario para perseguir a los responsables.
El primer gran giro económico: congelar el gasto
Quizá el anuncio económico más inmediato fue el de un congelamiento del gasto público.
El presidente aseguró que recibe unas finanzas nacionales debilitadas por el crecimiento del gasto y del endeudamiento y afirmó que antes de emprender las transformaciones económicas será necesario “poner la casa en orden”.
Según explicó, los programas dirigidos a la población vulnerable serán preservados, mientras se buscará eliminar el despilfarro y los beneficios que, a su juicio, reciben personas que no los necesitan.
Reforma tributaria y adiós al impuesto al patrimonio
De la Espriella anunció además una reforma estructural al sistema tributario.
El propósito, explicó, será simplificar los impuestos, combatir la evasión y crear mejores condiciones para la inversión, la producción y el empleo.
Pero hubo un anuncio específico: eliminación del impuesto al patrimonio, una de sus promesas centrales durante la campaña.
El presidente aseguró que su Gobierno buscará recuperar la confianza de los inversionistas y convertir nuevamente a Colombia en un destino atractivo para el capital nacional y extranjero.
También prometió facilitar el acceso al crédito y a la formalización para quienes trabajan en la economía informal.
Ecopetrol y el regreso de los hidrocarburos
Uno de los cambios más significativos frente a la política energética del Gobierno anterior estará en el petróleo y el gas.
De la Espriella anunció que recuperar Ecopetrol será una prioridad “definitiva y absoluta” y planteó reactivar la exploración y producción de hidrocarburos.
También anunció proyectos de fracking bajo estándares técnicos y ambientales, mientras defendió una transición energética que, según su visión, debe realizarse desde la autosuficiencia energética y no desde la dependencia.
El mandatario también advirtió sobre el riesgo de dificultades en el sistema eléctrico y anunció medidas para aumentar el margen de seguridad, fortalecer la generación térmica, proteger los embalses y diversificar la matriz energética con el objetivo de evitar racionamientos y apagones.

El campo como motor de crecimiento
El sector rural apareció como otro de los pilares de la llamada “Patria Milagro”.
De la Espriella aseguró que el campo colombiano no ha fracasado, sino que ha sido abandonado, y prometió crédito, asistencia técnica, infraestructura, conectividad, seguridad y mayor presencia institucional.
También anunció que el programa Cosecha Solidaria, que aseguró haber impulsado durante la pandemia, será convertido en política de Gobierno.
Uno de sus proyectos más ambiciosos es convertir la Orinoquia en una gran despensa agrícola del país, tomando como referencia el desarrollo de Mato Grosso, en Brasil.

Salud:“Un drama profundamente humano”
En salud, el presidente prometió enfrentar lo que calificó como un problema que trasciende las discusiones ideológicas.
Habló de pacientes que esperan durante meses una cita, medicamentos que no llegan, cirugías aplazadas y familias que enfrentan dificultades para recibir atención.
Su compromiso fue corregir lo que no funcione, recuperar lo que se haya deteriorado y fortalecer aquello que esté funcionando.
“No estamos ante una crisis, sino ante un drama profundamente humano”, afirmó.
Educación y batalla cultural
La educación será otro de los escenarios de transformación.
El nuevo Gobierno plantea fortalecer la educación técnica, tecnológica y universitaria, dignificar a los maestros e impulsar la investigación, la ciencia y la innovación.
De la Espriella puso especial énfasis en preparar a los jóvenes para la llamada cuarta revolución industrial, con formación en inteligencia artificial, programación, ciencia de datos, robótica y nuevas tecnologías.
Pero también lanzó un mensaje político y cultural: aseguró que la educación no podrá convertirse en un instrumento de adoctrinamiento ideológico.
Su Gobierno, anunció, promoverá una agenda basada en valores como la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por Colombia, la responsabilidad individual y la creencia en Dios.
Un gobierno con “banco de talentos”
Otro de los anuncios estuvo relacionado con la forma de conformar la administración pública.
De la Espriella aseguró que el mérito, la preparación, la experiencia y la integridad serán los principales criterios para escoger funcionarios.
Reveló que más de 300.000 personas se inscribieron en el banco de talentos creado para recibir hojas de vida y anunció además una participación importante de mujeres en diferentes áreas de su Gobierno.
Un presidente que promete gobernar desde las regiones
La elección de Cali para la posesión tuvo también una lectura política.
De la Espriella insistió en que su Gobierno será “de las regiones y para las regiones” y prometió recorrer permanentemente el territorio nacional.
El mensaje busca marcar distancia con una administración concentrada en Bogotá y, al mismo tiempo, llevar el centro de la política de seguridad y desarrollo hacia regiones especialmente golpeadas por el narcotráfico y la violencia.
La “Patria Milagro” como proyecto de gobierno
El concepto que atravesó buena parte del discurso fue el de “Patria Milagro”.
Con esa expresión, el nuevo presidente condensó su propuesta de transformación nacional: un Estado con autoridad, unas Fuerzas Armadas respaldadas por el poder civil, instituciones que funcionen, reducción del gasto, estímulo a la inversión privada, recuperación del sector energético, fortalecimiento del campo y una política social que, según dijo, mantendrá la protección de los sectores vulnerables.
Al mismo tiempo, buscó enviar un mensaje de apertura política: aseguró que será el presidente de todos los colombianos y que quienes no votaron por él tendrán garantías durante su administración.

Un cambio de rumbo con anuncios concretos
Más que un discurso de conciliación tradicional, la primera intervención presidencial de Abelardo de la Espriella dejó planteado un cambio de rumbo en varias áreas estratégicas del Estado.
Seguridad y lucha contra el narcotráfico serán el frente más visible; austeridad y reforma tributaria marcarán la política económica; el petróleo, el gas y Ecopetrol recuperarán protagonismo; y la inversión privada volverá a ocupar un lugar central en la estrategia de crecimiento.
En paralelo, el presidente prometió respetar la separación de poderes, garantizar la oposición, no convocar una Constituyente y permanecer únicamente los cuatro años que establece la Constitución.
Ahora comienza la etapa más difícil: convertir los anuncios del discurso de posesión en decisiones, leyes, presupuestos y resultados concretos.
El discurso ya dibujó el rumbo. Los próximos meses mostrarán hasta dónde puede llegar la transformación que el nuevo presidente ha bautizado como la “Patria Milagro”.
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