La creciente presencia de osos de anteojos, especie catalogada en peligro de extinción, en varios municipios de Santander ha encendido las alertas de las autoridades ambientales. Los avistamientos, cada vez más cerca de zonas habitadas y predios agrícolas, son atribuidos a la pérdida y fragmentación del hábitat natural de estos animales. El caso más reciente ocurrió en la vereda San Silvestre, en el municipio de Santa Bárbara, donde una familia de osos fue observada y uno de los ejemplares ingresó a terrenos de cultivo y ganadería, generando inquietud entre los residentes por la seguridad familiar y posibles afectaciones al ganado.
Miguel Ángel Castañeda, secretario ambiental de Santander, explicó que los osos descienden desde ecosistemas por encima de los 2.400 metros sobre el nivel del mar, como el Páramo de Berlín, en busca de alimento o nuevas rutas. “No hay un censo que nos diga cuántos hay, pero sí sabemos que son varios. Ellos están buscando su expansión. Le pedimos a la gente que solo los vea y a los campesinos que los protejan”, declaró el funcionario. El avance de actividades humanas sobre áreas naturales reduce los espacios disponibles para la especie, provocando desplazamientos forzados hacia zonas pobladas, un comportamiento anómalo para una especie que históricamente evita el contacto con humanos.
Monitoreo y llamado a la protección
La Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) ha coordinado acciones de seguimiento. El alcalde de Santa Bárbara, Elkin Ortega, contactó a la entidad para gestionar una comisión técnica que llegará al municipio el lunes 1 de junio y permanecerá hasta el miércoles 3 de junio realizando inspecciones. Durante estos tres días, los expertos utilizarán cámaras trampa para monitorear a los animales y adelantarán jornadas de restauración ecológica y reforestación en zonas estratégicas de los Andes colombianos. Los reportes se han intensificado en los últimos meses, no solo en Santa Bárbara, sino también en los municipios de Chima, Galán, El Hato, Zapatoca, Coromoro, Guacamayo, Contratación y San Andrés.
“El llamado a los campesinos es a protegerlos. Son animales muy tímidos frente a la presencia humana y normalmente regresan a su entorno natural”.
Miguel Ángel Castañeda, secretario ambiental de Santander
El oso de anteojos (Tremarctos ornatus) está clasificado como especie en peligro de extinción, y su acercamiento a centros poblados es considerado un síntoma de la degradación de su hábitat. Aunque no existe un censo poblacional en Santander, las autoridades aseguran que los avistamientos indican la presencia de varios ejemplares. Las autoridades piden a la comunidad reportar cualquier avistamiento a los organismos ambientales para facilitar el monitoreo y la protección de esta especie, clave en los ecosistemas de alta montaña colombianos.












