El Pacto Histórico ya afina su maquinaria política de cara a las elecciones regionales de 2027, con el ambicioso objetivo de transformar los 12 millones de votos obtenidos en las presidenciales de 2026 en un verdadero poder territorial que le permita hacerle frente al gobierno de Abelardo de la Espriella. La estrategia, impulsada por el presidente Gustavo Petro y su círculo de confianza, busca recuperar el espacio político perdido tras la derrota de Iván Cepeda en marzo de ese mismo año, cuando el candidato del Pacto cayó ante el actual mandatario. En esta hoja de ruta participan figuras clave como el ministro del Interior, Armando Benedetti; el exdirector de la Ungrd, Carlos Carrillo; el exsenador Gustavo Bolívar; el senador y exdirector del DNP, Alexander López Maya; el exsenador Roy Barreras; el exalcalde de Cali, Jorge Iván Ospina; el director de la ANT, Felipe Harman, y el propio Iván Cepeda, quien ahora busca redimirse en el plano regional. Las plazas prioritarias serán Bogotá, Barranquilla, Antioquia, Valle del Cauca y el Meta, territorios donde la disputa por alcaldías y gobernaciones se anticipa reñida.
La lógica del plan es clara: los candidatos que salieron del Gobierno para hacer campaña, algunos incluso con cuestionamientos disciplinarios y judiciales, serán los encargados de liderar las listas. En Barranquilla, por ejemplo, el Pacto Histórico obtuvo 375.178 votos en segunda vuelta presidencial, superando los 309.652 de Abelardo de la Espriella, lo que convierte a esa ciudad en un bastión estratégico. En el Meta, la diferencia fue inversa: el actual presidente logró 339.754 sufragios frente a los 225.693 de Iván Cepeda, por lo que la coalición progresista deberá trabajar para revertir esa tendencia. La idea es que estos votos, sumados a los 12 millones nacionales, se traduzcan en gobiernos locales que no solo ejecuten las políticas del cambio, sino que sirvan de contrapeso al Ejecutivo nacional.
Los retos de una oposición en construcción
Armando Benedetti, quien en marzo de 2026 ya había manifestado su deseo de postularse al afirmar que “yo tengo ganas si ustedes me apoyan”, es una de las fichas más mencionadas, pese a que durante la campaña presidencial fue apartado del equipo de Iván Cepeda debido a las investigaciones en su contra. Algo similar ocurrió con Roy Barreras, también marginado por la dirigencia. Ambos regresan ahora al ruedo con la bendición del presidente Petro, aunque deberán sortear los procesos disciplinarios y judiciales que los envuelven. Por su parte, Carlos Carrillo renunció a la Ungrd el 5 de junio de 2026 para apoyar a Cepeda, incluso a pesar de una suspensión de la Procuraduría por participación en política, lo que evidencia la tensión entre la lealtad al proyecto y las restricciones legales.
En el Valle del Cauca, el senador Alexander López Maya se perfila como uno de los nombres fuertes. “Yo voy a estar donde tenga que estar. Son temas que hemos venido hablando con la comisión política, con Iván, con Aida (…) hoy la izquierda y el progresismo son mayorías en el Valle del Cauca”, declaró López Maya, quien fue jefe de debate de Aida Quilcué en la campaña vicepresidencial. Su apuesta se apoya en la experiencia de Jorge Iván Ospina, exalcalde de Cali, y en la consolidación de una base electoral que en 2026 demostró músculo. En Antioquia, la coalición explora una alianza inédita con el exsenador conservador Carlos Trujillo, quien renunció a su partido y podría recibir el aval del Pacto Histórico para disputar la gobernación, un movimiento que busca ampliar el espectro político más allá de la izquierda tradicional.
“Yo tengo ganas si ustedes me apoyan”
Armando Benedetti, ministro del Interior, en marzo de 2026
La situación en Bogotá es particularmente compleja. Allí, Juan Daniel Oviedo —quien fue fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia en la Gran Consulta por Colombia— superó el millón de votos, lo que lo convierte en un actor relevante. El Pacto Histórico deberá decidir si compite con un candidato propio o si busca acuerdos con otras fuerzas para evitar la dispersión del voto progresista. Mientras tanto, en Villavicencio, Felipe Harman renunció a la Dirección de la ANT para apoyar a Cepeda y luego regresó al cargo; su pasado como alcalde de la ciudad entre 2020 y 2023 le da un conocimiento directo del terreno, pero también arrastra las críticas de su gestión anterior.
La estrategia para las regionales de 2027 no solo busca conservar los feudos tradicionales de la izquierda, sino también disputar territorios donde el uribismo y el centro-derecha han sido hegemónicos. La pregunta que ronda en los círculos políticos es si el Pacto Histórico logrará articular estas candidaturas sin que las investigaciones y las rencillas internas terminen por fragmentar la coalición. Por ahora, el presidente Petro y sus aliados confían en que los 12 millones de votos sean la base de una nueva geografía del poder, capaz de hacer oposición real al gobierno de Abelardo de la Espriella desde los municipios y departamentos.












