En un anuncio que redefine el panorama político de cara a la transmisión del mando presidencial, el Pacto Histórico y su excandidato presidencial, el senador Iván Cepeda, confirmaron que no asistirán a la posesión de Abelardo de la Espriella programada para el próximo 7 de agosto. En su lugar, la colectividad ha convocado a movilizaciones y actos pacíficos simultáneos en Cali, Barranquilla y Bogotá, como una expresión de su rechazo a la legitimidad del nuevo gobierno. La decisión, anunciada el miércoles 29 de julio, representa un quiebre en la institucionalidad democrática y marca el inicio de una oposición frontal desde el primer día del mandato de De la Espriella.
La determinación del Pacto Histórico, que cuenta con 45 representantes a la Cámara y 26 senadores, se sustenta en el cuestionamiento a la legitimidad política del presidente electo. Iván Cepeda, quien perdió la segunda vuelta presidencial el pasado 21 de julio por un estrecho margen del 0,96%, afirmó en declaraciones a medios que «El Pacto Histórico no asistirá al acto de posesión del próximo 7 de agosto». El senador fue más allá al detallar que «ese día estaremos junto al pueblo colombiano, participando en movilizaciones y actos pacíficos en Barranquilla, Cali y Bogotá, reafirmando nuestro compromiso con la defensa de la democracia, la soberanía nacional, la paz, los derechos del pueblo colombiano y las conquistas sociales alcanzadas durante el Gobierno del Cambio».
Cuestionamientos a la legitimidad y la soberanía
La decisión de la bancada oficialista saliente no se limita a una simple inasistencia protocolario. A través de un comunicado oficial, el Pacto Histórico argumentó que la medida «constituye un acto de coherencia política, democrática y ética frente a la grave situación institucional que atraviesa el país». La colectividad, que dice tener el respaldo de 12,7 millones de ciudadanos, ha señalado que el gobierno de Abelardo de la Espriella pone en riesgo la soberanía nacional al mantener su juramento de ciudadanía estadounidense, una situación que ya fue puesta en consideración del Consejo de Estado mediante demandas que impugnan la elección.
«No avalaremos con nuestra presencia un gobierno cuya legitimidad política está seriamente cuestionada, que pone en riesgo la soberanía nacional y anuncia persecución contra la oposición»
Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico y excandidato presidencial
En el comunicado, la colectividad también expresó su preocupación por el carácter que pretende dársele a la ceremonia de posesión. «Ratificamos que la posesión presidencial debe conservar su naturaleza civil, republicana y democrática», advirtió la bancada, señalando que no puede convertirse «en una demostración de poder militar ni en un escenario de intimidación política». La ceremonia, que se realizaría en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali si el Congreso lo avala, es vista por el Pacto Histórico como un acto de provocación.
La sombra del fraude y la persecución política
El ambiente de confrontación se intensifica por las persistentes versiones de un supuesto fraude en la segunda vuelta electoral, que el Pacto Histórico ha llevado a instancias judiciales. A esto se suma el temor a una «persecución política, judicial y administrativa» que, según denuncian, el nuevo gobierno ha anunciado contra figuras como el expresidente Gustavo Petro, el propio Iván Cepeda y otros dirigentes opositores. Como ejemplo de las políticas que atribuyen a la nueva administración, el Pacto Histórico mencionó el caso de Beto Coral, detenido el pasado 16 de junio en Arizona por el ICE y deportado forzadamente a Colombia, un hecho que consideran una muestra de subordinación a intereses extranjeros, específicamente de Estados Unidos. A pesar del tono de confrontación, el Pacto Histórico reconoce la investidura legal de De la Espriella como un hecho institucional, aunque deja claro que a partir del 7 de agosto asumirá su rol como la primera fuerza política del país desde la oposición, movilizada y en las calles.










