Pacto Histórico y Centro Democrático se enfrentan por marchas del 14 de octubre en Bogotá

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Las marchas convocadas para el miércoles 14 de octubre de 2026 en distintas ciudades del país desataron un fuerte choque político entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático, no solo por las reivindicaciones sociales que motivaron las movilizaciones, sino también por hechos como el cubrimiento de la estatua de Simón Bolívar en la Plaza de Bolívar de Bogotá. La jornada, que reunió a sindicatos, docentes, estudiantes y organizaciones indígenas en espacios públicos de Medellín, Cali, Kwet Kina y Santander de Quilichao, sirvió de escenario para que sectores afines al gobierno de Abelardo de la Espriella defendieran la protesta como un derecho democrático, mientras la oposición cuestionaba la asistencia y denunciaba actos vandálicos contra los monumentos.

La representante del Pacto Histórico María Fernanda Carrascal fue una de las voces más enfáticas en la defensa de la movilización. En declaraciones durante la jornada, Carrascal afirmó que «la protesta social no puede convertirse en motivo de miedo: es un derecho fundamental de la democracia» y lanzó un contundente mensaje: «¡Colombia no se vende y el pueblo no se arrodilla!». En la misma línea, la congresista Aída Quilcué, excandidata vicepresidencial, señaló que «estos son los rostros de un país que no se rinde, que defiende sus derechos, su soberanía y su dignidad», y agregó que «la legitimidad no se impone desde el poder, la da el pueblo». Las declaraciones reflejan el respaldo del Pacto Histórico a las demandas sociales que motivaron las marchas, entre ellas los reclamos laborales, educativos y las garantías para el magisterio, así como las críticas a las políticas gubernamentales en materia de orden público, extractivismo y megaproyectos.

La disputa por la convocatoria

La discusión política se trasladó rápidamente a las redes sociales, donde la exministra de Ambiente Susana Muhamad respondió directamente a los senadores del Centro Democrático Andrés Forero y Germán Rodríguez, quienes habían cuestionado la convocatoria. Muhamad publicó una imagen de la movilización con un mensaje irónico: «Senadores @AForeroM, @GermanRSenador aquí está la ‘ridícula y pequeña’ marcha de hoy». La respuesta no se hizo esperar. Forero replicó que «esas fotos no son de hoy. La tarima desde donde hoy han hablado los oradores, ubicada en el noroccidente de la plaza, no se ve. Cuando se tiene que recurrir a este tipo de engaños, se está reconociendo que la marcha fracasó». El cruce evidencia la polarización que envuelve a las movilizaciones sociales en el país.

La senadora del Centro Democrático Claudia Margarita Zuleta aprovechó la jornada para vincular las protestas con la crisis del sistema de salud y del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag). En un mensaje en redes, Zuleta señaló que «los mismos aplaudieron al gobierno que dejó un caos en el sistema de salud son ahora los que salen a marchar para reclamarle a la nueva administración por la crisis que Colombia heredó de @petrogustavo», y agregó que «Fecode marcha pidiendo soluciones al sistema, sin embargo, en unos días vamos a demostrar el desastre que dejó la administración del expresidente en el @FomagOficial». Sus declaraciones ponen sobre la mesa la herencia de la administración de Gustavo Petro en materia sanitaria y educativa, así como las difíciles condiciones que enfrenta el magisterio.

La polémica por la estatua de Simón Bolívar

Uno de los episodios que mayor controversia generó durante la jornada fue el cubrimiento de la estatua de Simón Bolívar en la Plaza de Bolívar. La senadora del Partido Republicano María Fernanda Cabal, quien hizo parte del Centro Democrático antes de cambiar de colectividad, cargó contra los manifestantes con un fuerte mensaje: «Vándalos, desadaptados, terroristas. Qué irrespeto con la Plaza de Bolívar y sus monumentos. Estas son las marchas petrificadas. Encapucharon al Libertador, que luchó por la independencia de estas tierras. Ignorantes. Ni la historia la respetan». Sus palabras alimentaron aún más la disputa y pusieron el foco en los excesos que, según la oposición, empañaron una movilización que convocó a comunidades del suroccidente colombiano, entre ellas indígenas que se desplazaron desde Kwet Kina hasta Santander de Quilichao.

«La protesta social no puede convertirse en motivo de miedo: es un derecho fundamental de la democracia»

María Fernanda Carrascal, representante del Pacto Histórico

Las marchas de este 14 de octubre dejan en evidencia una fractura profunda entre los partidarios del actual gobierno y la oposición, al tiempo que reabren el debate sobre las demandas sociales pendientes en Colombia. Mientras el Pacto Histórico reivindica el derecho a la movilización y denuncia presiones e intimidaciones contra trabajadores y organizaciones sociales, sectores del Centro Democrático y el Partido Republicano cuestionan la legitimidad de las protestas y los métodos de algunos manifestantes. Lo cierto es que la jornada, marcada por el ruido político y la confrontación en redes, deja sobre la mesa las preocupaciones ciudadanas por la defensa de los derechos sindicales, la reparación de instituciones educativas afectadas por movimientos sísmicos y el rumbo de las políticas gubernamentales frente al extractivismo y los megaproyectos.

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