Alberto Mejía, padre del reconocido humorista manizaleño Tatán Mejía, sorprendió a sus seguidores al confesar en un video publicado en Instagram por su hija Natalia Mejía Uribe, conocida como Tatana Mejía y diseñadora de vestuario, que mantuvo un noviazgo con la icónica actriz Amparo Grisales hace más de 40 años. Este romance adolescente tuvo lugar cuando ambos tenían entre 16 y 17 años, mientras jugaban en la Selección Caldas de voleibol en Manizales. La revelación, que data de un descubrimiento personal de Natalia hace 12 años, se viralizó rápidamente en redes sociales y medios de comunicación debido a la fama de Grisales.
El video, grabado por Natalia Mejía Uribe en su cuenta @chinchemejia, captura el momento en que su padre relata con humor y nostalgia los detalles de esa relación juvenil. Todo surgió cuando Natalia trabajaba en el vestuario de un programa de televisión junto a Amparo Grisales, quien confirmó la historia en una llamada telefónica, identificando a Alberto como «uno de los gemelos». El noviazgo inició en las canchas de voleibol de la Selección Caldas, donde Grisales destacaba como la mejor jugadora, y terminó cuando ella se mudó a Bogotá para dedicarse a la danza.
Recuerdos de un flechazo en la cancha
Alberto Mejía describió con vividez cómo surgió la atracción: Grisales, fascinada por él, visitó la casa de su familia en Manizales vestida con una faldita rosada y medias como en malla para pedirle permiso a su madre, doña Raquel. Según el relato, la actriz llegó diciendo: «Vea, señora Doña Raquel, es que yo vengo por su hijo, porque yo me lo voy a llevar pa Bogotá», a lo que doña Raquel respondió con firmeza: «No, no, no, a mi muchacho no se me lo lleva por allá. No, no, no, no». El romance se limitó a inocentes gestos, como «piquitos por ahí de la mano, pero no más», enfatizó Mejía.
«Amparo Grisales fue novia mía. Jugaba voleibol en la Selección Caldas y ella jugaba también voleibol en la Selección Caldas, por ahí dieciséis años, diecisiete años. Ella era muy buena, era la mejor jugadora, y le fue echando el ojo a este, a este bobito. Y yo tampoco era bobito, tampoco».
Alberto Mejía, padre de Tatán Mejía
Natalia, emocionada por la anécdota, no pudo evitar bromear sobre las implicaciones familiares, exclamando en el video: «O sea, yo podría ser hija de Amparo Grisales». Esta confesión ha generado sorpresa y comentarios en redes sociales, destacando la conexión inesperada entre el mundo del humor caldense y el glamour del cine y la televisión colombianos.
«No, piquitos por ahí de la mano, pero no más».
Alberto Mejía, padre de Tatán Mejía
La historia resalta un capítulo desconocido de la juventud de Amparo Grisales en Manizales, antes de su ascenso como estrella nacional, y refuerza los lazos deportivos y sentimentales de la región en los años setenta.












