El padre de Jaime Esteban Moreno, el joven asesinado la madrugada del 31 de octubre de 2025 tras una fiesta de Halloween en el bar Before Club de la localidad de Barrios Unidos, en Bogotá, anunció que apelará la condena de 37 años y seis meses de prisión impuesta a Ricardo Rafael González Castro y Juan Carlos Suárez Ortiz, los dos hombres declarados culpables del homicidio agravado. Jaime Alberto Moreno Jaramillo, progenitor de la víctima, considera que la pena debió oscilar entre los 41 y 45 años de cárcel, un rango que, según argumenta, corresponde a la gravedad del ataque que describió como “una persecución y un asesinato en tres tiempos”.
El fallo condenatorio, emitido el 19 de octubre de 2025, estableció una pena de 450 meses de prisión, luego de aplicar un descuento de 50 meses —equivalente a 4,1 años— por la ausencia de antecedentes penales de los agresores. La familia, que acepta la declaración de culpabilidad y la calificación de homicidio doloso con agravantes, centra su inconformidad exclusivamente en la dosificación de la pena. “Todo lo demás es, como les digo, un ejercicio del juez impecable. Lo único con lo que quedamos inconformes fue con eso”, declaró Moreno Jaramillo, quien precisó que esperaban una sanción proporcional al daño causado. “No estamos pidiendo 50 años porque el hecho de que no tengan antecedentes les quita 50 meses de cárcel. Pero sí esperábamos que hubiese una proporcionalidad”, añadió.
La noche del crimen y la huida de los agresores
De acuerdo con la investigación, la víctima, estudiante de ingeniería de sistemas de la Universidad de los Andes, fue atacada a patadas en el suelo después de asistir a una fiesta de disfraces. Los agresores la dejaron en el lugar con muerte cerebral y múltiples fracturas, mientras huían sin prestar auxilio. Los médicos no lograron salvarle la vida debido a la gravedad de las lesiones craneales. El padre, visiblemente afectado, rechazó la versión de un accidente: “Esto no fue un accidente. Esta fue una persecución y un asesinato en tres tiempos. Esto fue dejar a alguien en indefensión y triturarle el cráneo en el suelo”. Además, criticó la falta de arrepentimiento de los condenados, quienes también apelaron la sentencia alegando inocencia, argumento que Moreno Jaramillo calificó como carente de sustento.
En medio del proceso, la familia ha asistido a las audiencias a pesar del dolor que implica estar cerca de los responsables de la muerte de su hijo. “Nuestro hijo nunca va a volver, ni con 37 años, ni con 45 años, ni con 50 años”, sentenció el padre, quien expresó que en lo personal preferiría la cadena perpetua, aunque reconoció que esa sanción no está contemplada en la legislación colombiana.
«Si tú me lo preguntas a mí, en términos del daño irreparable que me causaron, sería la condena perpetua. Pero en Colombia eso no está instituido».
Jaime Alberto Moreno Jaramillo, padre de la víctima
Llamado a la prófuga y la lucha por justicia
La apelación de la pena no es el único frente que mantiene abierto la familia. Kleidymar Paola Fernández Sulbarán, señalada como la “causante principal” del homicidio, continúa prófuga. Contra ella pesa una orden de captura y una circular roja de Interpol. Moreno Jaramillo le envió un mensaje directo: “Cada acto que cometemos debemos responder por ellos. Tiene sus consecuencias”. La familia espera que Fernández Sulbarán enfrente la justicia y que, una vez capturada, el proceso contra ella también concluya con una condena ejemplar. Mientras tanto, el padre insiste en que la apelación del quantum punitivo es un paso necesario para que la sentencia refleje la magnitud del crimen que, según sostiene, truncó la vida de un joven de 22 años con un futuro prometedor.










