Padre de Yuliana Samboní denuncia que indemnización por feminicidio en Bogotá fue para el Estado

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Juvencio Samboní, el padre de 41 años de la pequeña Yuliana Samboní, víctima de feminicidio a manos de Rafael Uribe Noguera en diciembre de 2016, denunció que la indemnización establecida en la sentencia contra el responsable, que asciende a varios salarios mínimos y aparentemente supera los mil millones de pesos, fue destinada al Estado en lugar de llegar a manos de su familia. El crimen ocurrió el 4 de diciembre en el barrio Bosque Calderón de Chapinero, Bogotá, donde Uribe Noguera, entonces de 47 años, raptó a la niña en su camioneta, la abusó sexualmente y la asesinó en su apartamento. Samboní, quien reside ahora en el corregimiento Los Milagros de Bolívar, Cauca, reveló esta irregularidad en una entrevista reciente con la revista Semana, destacando que ni Uribe Noguera ni su familia los han contactado jamás para ofrecer compensación alguna pese a la condena de más de 58 años impuesta al arquitecto, quien cumple sentencia en la cárcel La Tramacúa de Valledupar, Cesar, desde 2018 y ha visto reducida su pena en al menos un año y medio entre 2019 y 2022.

La familia Samboní había llegado desde Cauca a Bogotá en busca de mejores oportunidades, pero tras el atroz suceso regresaron a su tierra por temor a represalias de la adinerada familia Uribe Noguera. Hoy viven en precariedad económica: Juvencio se dedica al jornal y al cultivo de quinua, mientras su esposa Nelly Muñoz se ocupa de las labores del hogar y de sus hijos, Nicol Sofía de 13 años y Julián Andrés de 9, a quien nombraron así en honor eterno a Yuliana. El impacto psicológico persiste; la familia solo recibió cuatro sesiones de asistencia y Nicol evita salir sola por la psicosis generada, como confiesa su padre. Sin recursos para una demanda civil, no han podido reclamar lo que les corresponde.

El dolor que no cesa y la desconfianza eterna

Samboní expresó con crudeza el vacío que deja perder un hijo: el miedo constante, la desconfianza que reina tras un evento inimaginable y el temor a que Uribe Noguera, quien realiza trabajos como planos y bocetos en prisión aprovechando su profesión de arquitecto, obtenga más rebajas hasta cumplir apenas 20 o 30 años. La familia no ha tenido contacto con los Uribe: ni ellos los buscaron, ni viceversa.

“Ni ellos (la familia Uribe Noguera) nos han buscado, ni nosotros. Nunca hemos hablado con esa familia”

Juvencio Samboní, padre de Yuliana Samboní

El padre subraya la injusticia de la indemnización perdida y el terror que los obliga a una vida de vigilancia extrema.

“La plata no iba para nosotros, la familia, sino para el Estado”

Juvencio Samboní, padre de Yuliana Samboní

“Es duro perder un hijo. A uno le da miedo. Decían que esa familia era adinerada y decidimos mejor regresarnos para el Cauca”

Juvencio Samboní, padre de Yuliana Samboní

En su homenaje a la memoria de Yuliana, nombraron a su hijo menor Julián, y Samboní advierte sobre la ilusión de seguridad que se rompe para siempre.

“Quisimos recordarla siempre, por eso lo llamamos Julián”

Juvencio Samboní, padre de Yuliana Samboní

“Uno queda con esa psicosis, me da miedo que salga sola; cuando a uno nunca le pasan las cosas, uno está confiado porque cree que no le ocurrirá, pero cuando suceden, reina la desconfianza”

Juvencio Samboní, padre de Yuliana Samboní

Finalmente, clama justicia plena, temiendo que las rebajas carcelarias liberen al culpable antes de tiempo.

“Ojalá nunca quede libre porque allá en la cárcel, si hace una cosa u otra, terminará pagando 30 o 20 años, si acaso, eso le van rebajando y rebajando”

Juvencio Samboní, padre de Yuliana Samboní

Esta denuncia revive el caso que conmocionó al país y pone en evidencia fallas en el sistema de reparación a víctimas, dejando a la familia Samboní en una lucha solitaria por dignidad y justicia en medio de la pobreza y el trauma.

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