El pago puntual de servicios públicos como luz, agua e internet, junto con la automatización de estas obligaciones, se ha convertido en una herramienta clave para fortalecer el historial crediticio de los colombianos, ampliando el acceso a créditos con mejores condiciones. Este cambio se da en el marco del Sistema de Finanzas Abiertas, que se volvió obligatorio en el país a partir del Decreto 0368 de 2026, según explicó Simón Pinilla, cofundador de la fintech Druo. Ahora, los pagos recurrentes de servicios y compromisos cotidianos son registrados como historial de cumplimiento, información que bancos y centrales de riesgo utilizan para evaluar solicitudes de crédito, permitiendo que incluso quienes no tienen productos bancarios tradicionales puedan demostrar su responsabilidad financiera.
El Decreto 0368 de 2026 establece el marco legal para que las entidades financieras, con autorización del usuario, compartan información sobre el comportamiento financiero de las personas a través del open finance o finanzas abiertas. Tradicionalmente, el historial crediticio se basaba exclusivamente en productos bancarios formales como tarjetas de crédito o préstamos, pero ahora se incorporan los pagos de servicios públicos y otros compromisos cotidianos como una prueba confiable de solvencia. La automatización de estos pagos, mediante plataformas como Bre-B del Banco de la República o soluciones fintech que permiten débitos automáticos desde cuentas bancarias o llaves digitales, se presenta como una herramienta fundamental para construir ese historial de manera ordenada y evitar olvidos que generen mora.
Inclusión financiera más allá de la cuenta bancaria
Las cifras revelan un panorama mixto en Colombia. Según los datos más recientes, el 96,3% de los adultos colombianos tiene al menos un producto financiero, pero aún 19,6 millones de personas, que representan el 50,5% de los adultos, acceden a financiamiento por fuera de la banca tradicional. Esto evidencia que la tenencia de una cuenta no es suficiente; se requiere un uso activo de la misma. La plataforma Bre-B, que facilita pagos inmediatos, ya suma 782 millones de transacciones al 4 de mayo de 2026 y mueve cerca de cinco millones de operaciones diarias, lo que demuestra el crecimiento de los canales digitales para la gestión financiera cotidiana.
«El sistema financiero avanzó mucho en acceso, pero la verdadera inclusión empieza cuando una cuenta se usa para resolver necesidades del día a día; deja de ser un lugar donde solo se recibe dinero y empieza a funcionar como una herramienta para simplificar transacciones, organizar gastos y automatizar pagos de servicios», afirmó Simón Pinilla.
Simón Pinilla, cofundador de Druo
Pinilla destacó que cada pago puntual deja un registro de cumplimiento en las centrales de información, las cuales guardan si una persona honra sus compromisos. «Un historial ordenado se traduce, con el tiempo, en más opciones de que le aprueben un crédito y en mejores condiciones, como tasas más bajas o plazos más cómodos», explicó. Además, señaló que la posibilidad de registrar pagos automáticos desde una cuenta bancaria o una llave digital acerca funcionalidades que durante años estuvieron más asociadas a las tarjetas, como las suscripciones o los cobros automáticos sin fricción.
«Su buen comportamiento como pagador puede viajar —con su permiso— y abrirle mejores oportunidades», indicó la fintech Druo en un comunicado.
Druo
Para que la automatización sea efectiva, los expertos recomiendan centralizar los pagos recurrentes en una sola cuenta, programar los débitos automáticos después de recibir el salario y revisar mensualmente que los cobros correspondan a servicios vigentes. Asimismo, es importante mantener saldo suficiente para evitar rechazos que puedan afectar la reputación crediticia. Estas nuevas reglas benefician especialmente a personas sin productos bancarios tradicionales, pero con un historial positivo en pagos de servicios, quienes ahora pueden demostrar su responsabilidad y acceder a créditos en condiciones más favorables.
«El siguiente paso no es tener más productos, es usarlos mejor. Ahí es donde se define el verdadero alcance de la inclusión financiera», concluyó Pinilla.
Simón Pinilla, cofundador de Druo











