En un acto público en Neiva, Huila, a solo 11 días de la primera vuelta presidencial, la senadora y candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, lanzó una contundente promesa que busca desescalar la creciente polarización política en el país. Valencia se comprometió a que, de llegar a la Presidencia, protegerá la vida del presidente Gustavo Petro y del candidato oficialista Iván Cepeda, asegurando que “yo no soy como ellos”. La declaración se produce en un clima de tensiones exacerbadas, particularmente tras el reciente enfrentamiento entre el expresidente Álvaro Uribe y manifestantes en Rionegro, Antioquia, y busca enviar un mensaje de conciliación desde la oposición.
“En mi gobierno, la familia de Cepeda, de Petro, de Uribe, de todos los colombianos, tiene que sentirse segura. Jamás vamos a promover el odio entre los colombianos. Yo le digo a mis uribistas: no se dejen provocar. Los que creemos en la democracia no creemos en la violencia, no creemos en la provocación, ni creemos en los ataques”, afirmó la senadora durante el evento. La candidata, que busca ser la contrincante de Iván Cepeda, quien lidera las encuestas, en una eventual segunda vuelta, insistió en que su gobierno no replicará lo que considera prácticas de sus oponentes. “Yo no soy como ellos (Petro y Cepeda). Este país no necesita más odios ni más violencia. Necesita un presidente que nos quiera a todos”, sentenció.
Un llamado a la calma en medio de la confrontación
Las declaraciones de Valencia se enmarcan en una relación tensa con el candidato oficialista. La senadora ha criticado previamente las políticas de seguridad y paz del Gobierno Petro, y llegó a acusar a Cepeda de ser beneficiario de presiones de grupos armados, específicamente disidencias de las Farc, a partir de unos audios que fueron desmentidos tanto por las autoridades como por el propio candidato. Por su parte, Cepeda ha señalado la ausencia de Valencia en debates sobre restitución de tierras. A pesar de estas diferencias, la candidata del Centro Democrático hizo un llamado explícito a sus seguidores a no caer en provocaciones, recordando el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay a manos de disidencias como un ejemplo del costo de la violencia política que busca evitar.
En un tono íntimo y personal, Valencia extendió su promesa de seguridad a la niñez colombiana, desmarcándose de cualquier tipo de adoctrinamiento. “Cada vez que veo un niño de Colombia, veo la mía. Me acuerdo de esa edad. Si están más grandes, pienso cómo irá a ser. Yo voy a cuidar los niños de Colombia como si fueran mis hijos, como cuido a mi propia hija. Ningún niño de Colombia lo vamos a adoctrinar, ni de género, ni política, ni de religión”, concluyó la senadora, en un intento por proyectar una imagen de unidad y protección frente a un electorado que, a menos de dos semanas de las urnas, se muestra profundamente dividido.












