Una inolvidable jornada futbolística y cultural se vivió este 30 de junio en Paraguay, cuando la selección guaraní aseguró su pase a los octavos de final del Mundial 2026 tras derrotar a Alemania en una dramática tanda de penales. El partido, disputado en el marco de la Copa del Mundo que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá, terminó 1-1 en el tiempo regular y se definió con un contundente 4-3 desde los once metros, donde el arquero Orlando Gill se erigió como figura al atajar dos penales. La hazaña desató una ola de celebración que tuvo como banda sonora el vallenato colombiano, género que, con profundo arraigo en el país sudamericano, se coló en los cánticos de los hinchas.
Mientras miles de paraguayos festejaban en las calles, las estrofas de «Mi segunda Vida», del Binomio de Oro de América, se escucharon con fuerza: «Me contó un colibrí, que me piensas dejar, porque ya junto a mi no te sientes bien». La elección del vallenato no fue casualidad. Este género, que llegó a Paraguay en la década de 1960 gracias a la difusión de Bovea y sus Vallenatos, se ha convertido en una parte esencial de la identidad musical popular. En los años 70 y 80, la radio y la cumbia colombiana, impulsadas desde Argentina, ampliaron su alcance, pero fue en los 90 y 2000 cuando futbolistas paraguayos que jugaban en Colombia llevaron discos y consolidaron el género en ligas locales, barriadas y hasta en el transporte urbano.
Un vínculo que trasciende el deporte
La celebración no pasó inadvertida para la senadora colombiana Angélica Lozano, quien expresó su alegría a través de su cuenta en X. «Qué felicidad por los paraguayos! Celebran con vallenato colombiano. Tanto Paraguay como Corea quieren genuinamente a los colombianos porque fue de los pocos países en un caso y el único en el otro, que los apoyó en las guerras que sufrieron», escribió la congresista de la Alianza Verde, en un mensaje que resalta los lazos históricos de solidaridad entre ambas naciones. En redes sociales, el entusiasmo se multiplicó con comentarios como «Cómo no amar a Paraguay», «En Paraguay se escucha más vallenato que en Valledupar» y «Paraguay es la segunda Colombia», reflejando la profunda conexión cultural.
Artistas como Diomedes Díaz, el Binomio de Oro (en la época de Rafael Orozco), y agrupaciones como Los Chiches del Vallenato y Los Inquietos del Vallenato, que realizaron giras exitosas en el país, han convertido a Paraguay en uno de los mercados internacionales más importantes para el vallenato. Para coronar la jornada histórica, el presidente Santiago Peña declaró el 30 de junio como feriado nacional, permitiendo que todo el país se sumara al júbilo. Ahora, la afición espera el desenlace del partido entre Francia y Suecia para conocer al rival en octavos de final, mientras el eco del vallenato sigue sonando en Asunción y sus alrededores.












