En un hecho que indigna a las autoridades ambientales, un pasajero fue capturado en el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena cuando intentaba viajar a República Dominicana con dos ardillas ocultas en sus genitales. Los animales, que eran transportados en una bolsa de tela con pequeñas perforaciones, fueron descubiertos durante los controles de seguridad de la Policía Aeroportuaria. Tras ser extraídos, se confirmó que uno de los roedores había muerto, mientras que el otro sobrevivió y fue remitido de urgencia al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre del Establecimiento Público Ambiental (EPA) Cartagena, donde permanece bajo atención veterinaria.
Según las autoridades, el presunto traficante había sedado a los animales con sustancias narcóticas para evitar que emitieran ruidos durante los controles. El modus operandi incluyó ocultar los especímenes dentro de sus genitales, una práctica que refleja la desesperación y la crueldad con la que operan las redes de tráfico ilegal de fauna silvestre. La ardilla sobreviviente presenta un cuadro crítico asociado a intoxicación y confinamiento prolongado, por lo que recibe hidratación por suero, medicamentos y monitoreo permanente. Su liberación en un hábitat natural solo se evaluará una vez que se haya recuperado por completo.
Una amenaza global que deja miles de víctimas
El tráfico ilegal de fauna silvestre es un flagelo que mueve miles de millones de dólares al año a nivel mundial y pone en riesgo cientos de especies en Colombia. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el 40% de las ofertas de animales traficados circulan a través de internet y redes sociales. Además, las estimaciones globales indican que el 70% de los animales capturados para el tráfico no logra sobrevivir al proceso, una estadística que se refleja en este caso con la muerte de una de las ardillas.
Las autoridades colombianas han detectado episodios recientes de tráfico de fauna en Cartagena, una ciudad puerto clave para la salida ilegal de especies. El delito está tipificado en el Código Penal colombiano como aprovechamiento ilícito de recursos naturales y tráfico de fauna silvestre, con penas que pueden incluir prisión. EPA Cartagena hizo un llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier caso de captura, tenencia o comercialización de especies silvestres, recordando que la protección de la biodiversidad es responsabilidad de todos.











