El entrenador del Atlético Bucaramanga, Pablo Peirano, salió al paso de las fuertes acusaciones formuladas por su homólogo del Deportivo Cali, Rafael Dudamel, en relación a los graves incidentes que empañaron el empate 1-1 disputado el pasado 30 de agosto en el estadio de Palmaseca. Peirano no solo defendió su polémico ingreso a la cancha, sino que calificó las críticas de Dudamel como «muy de risa», desatando una agria polémica que trasciende el resultado deportivo.
El partido, que se definió en tiempo de adición, tuvo un desarrollo accidentado. José García adelantó a Bucaramanga al minuto 72, pero al minuto 99 el árbitro José Bautista sancionó un penalti que Leyder Chaverra convirtió en el empate definitivo. Esta decisión arbitral desató la furia del banco visitante y generó un forcejeo entre jugadores. En ese contexto, Peirano invadió el terreno de juego para solicitar la suspensión del encuentro, justo cuando aficionados del Cali, molestos por el desarrollo del partido, rompieron una valla e ingresaron al campo, obligando a la intervención de la Policía y al final anticipado del compromiso.
La versión de Peirano y su defensa ante las acusaciones
Según la narración del técnico charrúa, su ingreso no fue un acto de agresión, sino una medida desesperada por la seguridad de todos. «Es imposible que se pueda reanudar el partido con un portón abierto, con los hinchas dentro de la cancha», argumentó Peirano, quien fue expulsado junto a los jugadores José García y Keimer Sandoval. El entrenador afirmó que su cuerpo técnico ya había advertido al cuarto árbitro de la situación de peligro, sin obtener reacción del comisario del partido. Añadió que jugadores como Fabry y Benedetti ni siquiera pudieron celebrar el gol por la angustia de ver a los aficionados acercarse peligrosamente.
Peirano fue más allá y calificó de «muy de risa» que Dudamel se escandalice por su proceder. «Que el entrenador rival se preocupe porque, por favor, pararan el partido porque si no iba a pasar una desgracia, es muy de risa», manifestó, dejando claro que su prioridad fue evitar una tragedia. El técnico de Bucaramanga recalcó que «los que no están en condición de entrar son los hinchas, a un lugar que no corresponde», desmintiendo que su accionar haya sido una provocación. Finalmente, anticipó que iniciará acciones legales, pues considera que las declaraciones de Dudamel «me ensucia a mí, ensucia a Bucaramanga», y aclaró que ni el cuerpo técnico, ni los jugadores ni la directiva comparten la versión del entrenador rival.
«Es una vergüenza lo que ha hecho mi colega»
Rafael Dudamel, DT de Deportivo Cali
La postura de Dudamel y el duro panorama del Cali
Por su parte, Rafael Dudamel fue contundente en su denuncia. El entrenador venezolano acusó a Peirano de patear un balón para impedir la reanudación del juego, de avanzar hasta la mitad de la cancha y de agredir al jugador Keimer Sandoval. «Es una vergüenza lo que ha hecho mi colega», sentenció Dudamel, quien pidió que «ojalá el informe arbitral sea severo» contra el técnico de Bucaramanga. El estratega del Cali lamentó que los incidentes hayan eclipsado el análisis deportivo de un partido que su equipo necesitaba sumar.
El contexto para el Deportivo Cali es preocupante, pues solo ha sumado dos de los últimos nueve puntos en disputa, seis de ellos como local. Sin embargo, Dudamel defendió el profesionalismo de su plantel y aseguró que «aquí hasta el final nosotros vamos a competir con mucho honor y profesionalismo», recordando que aún restan 13 partidos por disputar. El panorama para el equipo verdiblanco es complejo, mientras la polémica por el accionar de ambos entrenadores y la invasión de hinchas sigue ocupando los titulares en el fútbol colombiano.










