Periodista asesinado a tiros en Cúcuta tras denunciar falta de protección a su familia

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En un hecho que ha consternado al gremio periodístico y a la opinión pública nacional, el periodista Cristián Herrera fue asesinado a tiros por un sicario la noche del 6 de junio en el barrio Quinta Oriental de Cúcuta, en un ataque perpetrado frente a su esposa Karla Niño y su hija menor, de 12 años. La hija mayor del comunicador, de 19 años, no presenció el crimen pero ha quedado profundamente afectada. Herrera, reconocido por su cobertura de orden público en una de las regiones más complejas del país, acababa de descender de su vehículo cuando sonaron las detonaciones. Según el relato de su esposa, el sicario también apuntó contra ella y la menor antes de huir, en un acto de frialdad que hoy revictimiza a la familia.

Karla Niño, en entrevista con Noticias Caracol, reconstruyó los segundos que partieron su vida en dos: «Nosotras nos bajamos y suenan como totes… cuando lo vi a él corriendo, haciendo un amago de protegerse, fue que entendí que eran unos tiros». Herrera, herido de muerte, alcanzó a pronunciar una última frase desgarradora: «Mi amor, me mataron», según el testimonio de su esposa. Vecinos y familiares lo auxiliaron de inmediato y lo trasladaron a un centro asistencial, pero el periodista llegó sin signos vitales. La impotencia del momento se agravó con la angustia de su hijo menor, quien, aún sin comprender la magnitud de la pérdida, le dijo a su madre: «No entiendo por qué los números no funcionan. Llamaba al 911 y nunca llegó una ambulancia».

Un esquema de protección insuficiente para la familia

La tragedia ha puesto en tela de juicio las medidas de seguridad brindadas a los comunicadores en zonas de riesgo. Herrera, quien había solicitado en repetidas ocasiones a la Unidad Nacional de Protección (UNP) que su esquema de seguridad se extendiera a su núcleo familiar, nunca obtuvo una respuesta favorable. «Él siempre había solicitado que se extendiera al grupo familiar, pero en sus evaluaciones… solamente se lo asignaban a él», denunció Karla Niño. El periodista, consciente del peligro que enfrentaba, había declarado públicamente que el periodismo «no admitía frenos por miedo», una frase que hoy resuena como un epitafio de su compromiso con la verdad.

Las autoridades actuaron con relativa celeridad. La Policía Metropolitana de Cúcuta, a través del análisis de cámaras de seguridad, logró identificar y capturar a tres presuntos responsables del crimen: alias Demonio, señalado como el sicario material; alias Wilmer, quien habría realizado labores de vigilancia; y alias Angélica, sindicada como coordinadora logística del ataque. En los operativos se incautaron vehículos y teléfonos celulares que hacen parte del material probatorio. El coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía de Cúcuta, indicó que los tatuajes en el brazo del sicario fueron claves para su identificación.

Impunidad histórica y el clamor de justicia

«Lo único que esperamos es que se haga justicia… y que puedan llegar al fondo de todo esto y conseguir a los culpables»

Karla Niño, esposa de Cristián Herrera, mensaje a la Fiscalía y jueces

El asesinato de Cristián Herrera se inscribe en un panorama aterrador para el ejercicio del periodismo en Colombia. Según datos de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), más del 90% de los crímenes contra comunicadores en el país permanecen en la impunidad, una cifra que revela la fragilidad del Estado de derecho y la exposición letal que enfrentan quienes informan desde territorios hostiles. La viuda no solo clama por justicia, sino que también envía un mensaje de resiliencia a las nuevas generaciones: «El periodismo es la manera más bonita de contar la verdad de las cosas… espero que las próximas generaciones entiendan la herramienta tan valiosa que tienen en sus manos y no se dejen censurar». Mientras tanto, la ciudad de Cúcuta y todo el país lloran a un hombre que quiso contar la verdad y pagó por ello con su vida.

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