El periodista José Fernando Patiño, quien perdió a su padre en el colapso del edificio Torres del Limonar durante el terremoto del 10 de agosto de 2026 en Cali, elevó un fuerte llamado de atención al Gobierno de Gustavo Petro por la crisis de vivienda y la debilidad en la gestión del riesgo de desastres que dejó al descubierto la tragedia. Durante una velatón realizada el 17 de agosto y a través de mensajes en redes sociales, Patiño denunció el déficit habitacional que enfrenta la capital vallecaucana y pidió alojamiento temporal para las cientos de personas que, aunque sus viviendas no colapsaron, deben abandonarlas por daños estructurales tras el sismo de magnitud 7,4.
“Estamos a punto de comenzar un velatón y desde aquí quiero hacer un llamado porque hay un déficit habitacional bastante importante en Cali, muchas personas a las que no se les cayó su estructura tienen que abandonar sus casas por problemas precisamente estructurales y no hay dónde vivir”, expresó el comunicador desde el barrio Nuevo Rey, donde ocurrió la tragedia. Patiño instó a la Alcaldía de Cali, empresas privadas y ciudadanos a habilitar colegios, bodegas y cualquier espacio disponible para albergar a los desplazados, al tiempo que agradeció la labor de bomberos y voluntarios en las labores de rescate.
La gestión del riesgo, en entredicho
“Seguramente hay muchas cosas susceptibles de mejora, pero yo no creo que esto es un tema político, esto es un tema de país, de gestión del riesgo”, afirmó Patiño, rechazando una lectura partidista de la catástrofe. Sin embargo, no ocultó su crítica al Ejecutivo: “También entiendo que gestión del riesgo quedó muy afectada los últimos cuatro años, así que nos cogió con este problema”, señaló, en alusión al escándalo de corrupción que golpeó a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) en 2024, cuando se desviaron más de 46.800 millones de pesos en sobrecostos para la compra de camiones cisterna en La Guajira y sobornos a congresistas.
El terremoto del 10 de agosto no solo dejó decenas de víctimas y graves daños materiales, sino que expuso la fragilidad institucional de una entidad clave para la prevención y atención de emergencias. La Ungrd, debilitada por el escándalo, no contaba con la capacidad operativa ni presupuestal para responder de manera efectiva a una crisis de esta magnitud, según han denunciado expertos.
“Chicos, por si no saben, les informo desde acá que uno se muere y nada se lleva. Vamos a hacer las cosas en vida, vamos a servir a los demás en vida, vamos a ayudar a quien más lo necesite en vida, vamos a abrazar al que necesite un abrazo en vida”
José Fernando Patiño, periodista
La muerte de su padre, Darío Patiño Rivera, quien quedó atrapado entre los escombros del edificio Torres del Limonar y cuyo cuerpo fue recuperado días después, marcó un punto de inflexión en la vida del periodista. “Todos somos hermanos, todos somos iguales. Miren, mi papá trabajó durante muchos años dizque pa dejarnos una herencia, un techo donde vivir. Sin palabras, muchachos”, dijo visiblemente afectado durante la velatón.
Patiño, quien viajó de regreso a Bogotá el 18 de agosto, también dedicó emotivas palabras a su padre en redes sociales: “Mi padre nos deja el corazón rebosante de amor, las mejores enseñanzas, el mejor ejemplo de ser humano, esa herencia es ORO PURO”. El periodista, pese al dolor, transformó su tragedia personal en un llamado a la acción colectiva, insistiendo en que la gestión del riesgo debe ser una prioridad nacional, más allá de los colores políticos. “Vamos a hacer las cosas en vida”, repitió, mientras Cali intenta levantarse de los escombros.










