Perito forense desmiente versión de combate en juicio contra coronel (r) en JEP

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El pasado 25 de mayo dio inicio en la Jurisdicción Especial para la Paz el juicio contra el coronel (r) David Herley Guzmán, quien no aceptó su responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales conocidas como ‘falsos positivos’ que ocurrieron entre 2004 y 2005 en los municipios de Dabeiba e Ituango, Antioquia. Durante la primera audiencia, que se extenderá hasta el 27 de mayo, el antropólogo forense perito del Instituto Nacional de Medicina Legal, Carlos Manuel Bacigalupo Salinas, presentó un informe detallado de necropsias, exhumaciones y análisis de lesiones, acompañado de pruebas gráficas que evidencian la gravedad de las heridas sufridas por las víctimas.

El perito forense participó en la construcción del informe de necropsias de los cadáveres recuperados en Ituango y destacó la importancia de la conservación de las prendas de las víctimas como punto clave para comprobar las lesiones y las huellas en la ropa. “Si el informe dice que la persona tiene una herida en el pecho, la camiseta que llevaba puesta debería tener un orificio que coincida con lo que se reporta; es más, debería tener manchas de sangre. Son parte de un análisis particular”, explicó Bacigalupo Salinas durante su intervención.

Las víctimas identificadas y la dinámica de las lesiones

Entre las víctimas identificadas en este caso se encuentran Abraham González, de 15 años, y Rodrigo Humberto Torres, de 23 años, quien inicialmente fue reportado con 30. Además, cuatro cuerpos más están vinculados al proceso. El análisis forense determinó que las lesiones presentaban características que no se ajustan a situaciones normales de combate. “A partir del análisis, se puede concluir que se observa una multiplicidad de eventos que pueden mostrar una concentración en un área determinada, principalmente a nivel de cráneo y tórax. Debe considerarse que la multiplicidad de eventos se relaciona con una intencionalidad de hacer daño a la persona, en una dinámica de violencia prolongada que implica una sobreexposición a traumas letales”, señaló el antropólogo forense. Además, agregó que “la presencia de lesiones que implican cercanía por parte del agresor, con quemaduras o tatuajes, así como expresiones de carácter defensivo, no parecen ajustarse a situaciones normales de combate”.

Las exhumaciones se realizaron por orden judicial y se comprobó el parentesco de Abraham González con su madre Blanca Elena González y su hermana Sandra González, quienes figuran como denunciantes. También se identificó a Rodrigo Humberto Torres, cuyo cuerpo fue enterrado sin identificación total. Las víctimas fueron reportadas inicialmente como personas dadas de baja en combate por integrantes del Batallón de Contraguerrillas 79, versión que el coronel retirado mantiene al no aceptar los cargos. La defensa del oficial niega que tuviera conocimiento de las ejecuciones, mientras que exuniformados han declarado que Guzmán sí estaba al tanto de lo que ocurría.

“A partir del análisis, se puede concluir que se observa una multiplicidad de eventos que pueden mostrar una concentración en un área determinada, principalmente a nivel de cráneo y tórax. Debe considerarse que la multiplicidad de eventos se relaciona con una intencionalidad de hacer daño a la persona, en una dinámica de violencia prolongada que implica una sobreexposición a traumas letales… En ese sentido, la presencia de lesiones que implican cercanía por parte del agresor, con quemaduras o tatuajes, así como expresiones de carácter defensivo, no parecen ajustarse a situaciones normales de combate”

Carlos Manuel Bacigalupo Salinas, antropólogo forense perito del Instituto Nacional de Medicina Legal

La segunda audiencia del proceso incluirá el interrogatorio de testigos de las víctimas, mientras el juicio avanza en la JEP en busca de esclarecer la responsabilidad del coronel (r) David Herley Guzmán en estos hechos que conmocionaron a la región de Antioquia y que hoy son objeto de la justicia transicional.

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