Jorge Bohórquez, personero de Ocaña, en el Norte de Santander, lanzó duras críticas al presidente Gustavo Petro por no cumplir con los compromisos adquiridos en la subregión del Catatumbo, donde persiste una grave crisis humanitaria y un deterioro del orden público. En declaraciones ofrecidas a la Revista Semana, Bohórquez cuestionó la falta de inversión social y atención integral en municipios como Ocaña, El Tarra y Tibú, pese a las múltiples visitas del mandatario a la zona, que solo han dejado discursos sin respaldo concreto más allá del apoyo de la fuerza pública como Policía y Ejército.
En enero se registró un incremento significativo del desplazamiento forzado, afectando a 263 núcleos familiares que suman 607 personas, entre las cuales destacan 127 niños y 105 niñas. Además, ocho desplazados son migrantes venezolanos, incluyendo a una mujer víctima de un dron que recibió atención en el hospital de Ocaña. Esta violencia persistente, descrita como una zona de guerra, ha generado incertidumbre y zozobras en las comunidades, obligando a los habitantes a abandonar sus hogares y dejar atrás sus medios de subsistencia, como gallinas y cerdos sin alimentos ni cuidado.
Promesas que no se traducen en hechos
El personero enfatizó que las visitas de Petro a la subregión no han derivado en recursos económicos ni inversión estatal sostenida, limitándose a promesas que no abordan los problemas de fondo, a pesar de declaratorias como la de conmoción interior. La región enfrenta un impacto profundo en la educación infantil, sin garantías para que los niños retomen sus estudios, lo que vulnera derechos fundamentales. Bohórquez describió la situación en El Tarra y Tibú como de constante presión, donde los pobladores relatan haber perdido todo al huir.
«Realmente el presidente de la República y su Gobierno no le han cumplido a una subregión donde ha venido en varias oportunidades, pero solamente a llenar de discursos a las personas. Hay que llegar con el recurso económico, con la inversión del Estado. Y la inversión no puede verse simplemente como ese apoyo entre la fuerza pública, Policía y Ejército».
Jorge Bohórquez, personero de Ocaña
La necesidad de políticas de largo plazo y presencia institucional que vaya más allá de la fuerza pública es imperativa para restaurar la confianza en medio de la tristeza e incertidumbre que embarga a los catatumberos. Bohórquez no dudó en afirmar que el presidente se ha rajado en sus compromisos, dejando a la población en una situación de abandono pese a las expectativas generadas.
«Es decir que no va a haber una garantía en materia de educación para esos niños, para que retornen a sus temas educativos y esto, obviamente, pues va a ser difícil para poder garantizar ese derecho fundamentalísimo que es la educación».
Jorge Bohórquez, personero de Ocaña
«Usted va a El Tarra y a Tibú, y nada ha cambiado, la incertidumbre, las zozobras se viven en el territorio, es una presión que usted siente cuando está allá, no es fácil cuando usted, como personero, se le acercan los pobladores a decirle que dejaron las gallinas, que dejaron los cerdos sin alimentos, sin comida, prácticamente perdiendo todo».
Jorge Bohórquez, personero de Ocaña
Finalmente, el personero subrayó la desconfianza generalizada con estas palabras: «Pero sí, se ha rajado (Gustavo Petro), hay mucha desconfianza, hay mucha incertidumbre, hay mucha tristeza en medio de los catatumberos». Urge un respaldo financiero sostenido para mitigar el desplazamiento forzado y recuperar la normalidad en esta zona golpeada por la violencia.















