Un ciudadano peruano identificado como Alejandro Damián Salazar, de 39 años, falleció en la madrugada del domingo 27 de septiembre tras precipitarse desde el tercer piso de una vivienda en el barrio Santa Mónica, comuna 12 de Medellín, luego de una acalorada discusión con su pareja sentimental, una mujer de 26 años cuya identidad no ha sido revelada. El hecho ocurrió en el primer edificio de una propiedad donde se desarrollaba una reunión social, a la que ambos asistían en avanzado estado de embriaguez, y que terminó en una pelea que, según las primeras hipótesis, habría llevado a la pareja a impedirle el ingreso al apartamento a Salazar.
De acuerdo con la información conocida por las autoridades, la caída se produjo desde una altura de aproximadamente cinco metros. Un vecino que se encontraba en el segundo piso del inmueble intentó sostener a la víctima cuando esta se descolgaba, pero no pudo ayudarlo por el peso del hombre, que finalmente impactó contra el primer piso, sufriendo múltiples contusiones en la cabeza y el cuerpo. Pese a que fue trasladado con vida a la Clínica Medellín Occidente, ubicada en la comuna 16, Belén, Salazar falleció por la gravedad de las lesiones antes de que pudieran intervenirlo médicamente.
Investigación en curso y testimonios del sector
La Sijín de la Policía Metropolitana asumió la investigación para determinar si la caída fue accidental o si la víctima fue empujada por su pareja durante el altercado. La mujer, que no fue capturada, permanece vinculada al proceso judicial mientras las autoridades recogen testimonios y revisan las circunstancias del suceso. Vecinos del sector relataron que las peleas entre la pareja no eran hechos aislados, razón por la cual inicialmente no reaccionaron ante los gritos provenientes del apartamento, hasta que escucharon las súplicas desesperadas de Salazar.
«Llamen a la Policía, por favor, auxilio. Me voy a caer».
Vecino del sector, testigo de los hechos
Quienes conocían a la víctima la describen como una persona respetuosa, a la que frecuentemente se veía paseando a sus mascotas por el barrio. Salazar se desempeñaba como prestamista para una compañía de Estados Unidos, país al que solía viajar con regularidad. El caso se suma a una preocupante serie de muertes de extranjeros en Medellín y el Valle de Aburrá, que en lo corrido del año ascienden a al menos 18, de las cuales solo dos han sido confirmadas como homicidios, ambos relacionados con casos de escopolamina.
Mientras la investigación avanza, el hecho deja en evidencia las tensiones que pueden derivarse de las discusiones de pareja en contextos de consumo de alcohol, y enciende nuevamente las alarmas sobre la seguridad de los visitantes extranjeros en la capital antioqueña, una ciudad que ha visto aumentar los casos de muertes violentas de ciudadanos de otras nacionalidades. Las autoridades pidieron a la ciudadanía denunciar cualquier situación que permita esclarecer los hechos y prevenir nuevas tragedias como la que enluta a la familia de Alejandro Damián Salazar.










