Peso colombiano lidera revaluación de emergentes con más del 1% en arranque 2026

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El peso colombiano arrancó el 2026 con una revaluación superior al 1 por ciento frente al dólar estadounidense, posicionándose como la moneda emergente con la mayor apreciación en los primeros cinco días del año, según un análisis de La República comparado con el índice DXY. Esta fortaleza se dio en el mercado cambiario colombiano pese a las tensiones diplomáticas entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense Donald Trump, derivadas de temas como el narcotráfico, la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la reciente captura de Nicolás Maduro, además del aumento del salario mínimo en Colombia del 23 por ciento y la incertidumbre electoral.

En comparación, el rand sudafricano registró una apreciación del 0,78 por ciento, el baht tailandés del 0,57 por ciento, mientras que el peso argentino y el real brasileño avanzaron un 0,48 por ciento cada uno, el peso chileno un 0,24 por ciento y el dólar de Hong Kong un 0,09 por ciento; por el contrario, el peso mexicano solo subió un 0,05 por ciento, el rublo ruso se devaluó un 1 por ciento y el ringgit malayo un 0,44 por ciento. La volatilidad ha sido notable, con pérdidas de hasta el 2 por ciento en una sola jornada, y el dólar cerró el 2025 por debajo de los 3.800 pesos. Este comportamiento se explica por la debilidad global del dólar y los diferenciales de tasas de interés a favor de economías como Colombia, México y Brasil, cuyos retornos combinados en 2025 superaron el 20 por ciento, favorecidos por la caída del índice DXY durante ese año.

Perspectivas de expertos en el mercado

Analistas como Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading, recomiendan una estrategia de trading en rangos específicos, sugiriendo vender en rebotes entre los 3.840 y 3.890 pesos por dólar, y comprar en correcciones entre los 3.715 y 3.680 pesos para compromisos de máximo dos meses, ya que aún no se han roto niveles clave con contundencia. Alberto Rojas, estratega sénior de UBS Global Wealth Management, destaca que Colombia, México y Brasil mantienen tasas de referencia con diferenciales notables versus el dólar estadounidense, y califica al peso colombiano como la moneda más interesante para entrar en 2026, aunque advierte que repetir los retornos del año anterior será difícil.

“la estrategia de ir vendiendo corto plazo en el rango de techo rebotes entre los $3.840-$3.890 y comprando correcciones entre los $3.715-$3.680 para compromisos de máximo dos meses, porque aún no rompemos niveles clave con contundencia”

Juan Pablo Vieira, CEO de JP Tactical Trading

“Colombia, México y Brasil tienen tasas de referencia que proveen diferenciales notables versus el dólar estadounidense”

Alberto Rojas, estratega sénior de UBS Global Wealth Management

Emanoelle Santos, analista de XTB Latam, añade que el peso colombiano podría rendir bien si el dólar cae y el petróleo ayuda, pero para liderar de manera más persistente requiere una prima de riesgo doméstica contenida y señales fiscales más claras. En este contexto, los bonos soberanos en dólares retrocedieron un centavo en una jornada volátil, influenciados por la política monetaria de la Reserva Federal que impulsa flujos hacia emergentes, junto con expectativas sobre definiciones en Venezuela y los precios de commodities como el petróleo, en medio de persistentes dudas sobre el crudo venezolano y la prima de riesgo regional.

“pensar que este tipo de retorno se pueda repetir en 2026 es difícil”

Alberto Rojas, estratega sénior de UBS Global Wealth Management

“es la moneda que se ve más interesante entrando el 2026”

Alberto Rojas, estratega sénior de UBS Global Wealth Management

“La moneda colombiana puede rendir bien si cae el dólar y el petróleo ayuda, pero para liderar de manera más persistente necesita una prima de riesgo doméstica contenida y señales fiscales más claras”

Emanoelle Santos, analista de XTB Latam

Así, mientras el peso lidera el arranque del año entre sus pares emergentes, los inversionistas vigilan de cerca los desarrollos geopolíticos y económicos que podrían alterar esta tendencia inicial.

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