El dólar estadounidense abrió este jueves 27 de julio con una cotización promedio de 3.215,27 pesos colombianos, registrando una leve caída del 0,05 % frente al cierre anterior, que fue de 3.216,8 pesos. La cotización, provista por Dow Jones y analizada por el Grupo Cibest de Bancolombia, refleja un contexto de estabilidad cambiaria que ya se extiende por dos jornadas consecutivas de tendencia negativa. La volatilidad actual del tipo de cambio se ubica en 5,36 %, muy por debajo de la volatilidad de referencia del 13,23 %, lo que indica un comportamiento inusualmente tranquilo en el mercado de divisas colombiano.
En el balance semanal, el dólar acumula una caída del 0,38 %, mientras que en términos interanuales la depreciación de la moneda estadounidense frente al peso colombiano alcanza el 13,22 %. Esta tendencia obedece a múltiples factores que han favorecido la apreciación del peso, que en lo corrido de 2025 ha ganado aproximadamente un 14 % de valor. Entre los elementos que fortalecen la moneda local se destacan la debilidad global del dólar, reflejada en una caída del 9 % en el índice DXY; el flujo constante de remesas; la expectativa de que el Banco de la República pueda ajustar al alza sus tasas de interés, actualmente en 9,25 %, frente a la tasa de la Reserva Federal estadounidense, que se mantiene en un rango de 3,50 % a 3,75 %; y el atractivo del carry trade, que incentiva la entrada de capitales especulativos.
Proyecciones para 2026 y riesgos en el horizonte
Pese a la calma actual, los analistas de Bancolombia proyectan que el precio del dólar podría escalar hasta los 3.878 pesos colombianos en 2026. Esta estimación incorpora una serie de riesgos que podrían generar presión alcista sobre el tipo de cambio en el mediano plazo. Entre ellos sobresalen la incertidumbre fiscal que enfrenta el país, el reciente recorte en la calificación soberana de la deuda colombiana y la proximidad del proceso electoral, factores que históricamente han introducido volatilidad en los mercados cambiarios. La combinación de una apreciación acelerada del peso en el corto plazo con riesgos fiscales y políticos configura un escenario en el que la estabilidad actual podría ser solo un respiro antes de movimientos más bruscos.
El peso colombiano, emitido por el Banco de la República, cuenta con una familia de monedas que van desde los 50 hasta los 1.000 pesos. Las de 500 y 1.000 pesos son bimetálicas y sus diseños aluden a la rica biodiversidad del país, con especies como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama. La moneda de 1.000 pesos, que tuvo una primera circulación entre 1996 y 2002, perdió popularidad debido a la facilidad con la que era falsificada, un recordatorio de que incluso los instrumentos monetarios más cotidianos pueden verse afectados por la confianza y la estabilidad económica.












