Petro alerta sobre alianzas entre fuerza pública y crimen en respuesta a De la Espriella

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El expresidente Gustavo Petro respondió con contundencia a la advertencia lanzada por el presidente electo Abelardo de la Espriella, quien en menos de un mes asumirá el poder, sobre la necesidad de que los alcaldes no se alineen con grupos armados. En un mensaje publicado en su cuenta de X, Petro defendió su política de seguridad y señaló que la principal falla en la lucha contra estas organizaciones criminales es la asociación entre mandos regionales de la fuerza pública, sin generalizar, y dirigentes políticos regionales, también sin generalizar, con los grupos que deben combatir. El intercambio se da en plena transición de gobierno, cuando De la Espriella prometió devolver la seguridad y perseguir a los «bandidos».

Durante sus cuatro años de gobierno, Petro impulsó la política de «paz total», que incluyó negociaciones con diversos grupos armados y una estrategia de incautación de drogas que, según él, logró decomisar 3.400 toneladas de cocaína. Sin embargo, el expresidente reconoció una preocupante caída en las incautaciones: en los últimos 20 días previos a su mensaje, la cantidad decomisada se redujo a una cuarta parte del promedio diario que había mantenido su administración. Este dato fue parte de su argumentación para defender su gestión y criticar posibles retrocesos bajo el nuevo gobierno.

Críticas a los bombardeos y vínculos regionales

Petro fue enfático al cuestionar la efectividad de los bombardeos como herramienta de seguridad. «Muchos bombardeos pueden matar niños pero casi nunca matan los jefes armados de los grupos porque siempre les avisan un poco antes», afirmó, añadiendo que tras la muerte de 20 colombianos bajo bombas, los grupos pueden reclutar 30 más. En su mensaje, el exmandatario también mencionó zonas concretas donde persisten estas dinámicas: el Clan del Golfo en el área minera del nordeste, desde Buriticá hasta aguas abajo del río Cauca; el Catatumbo frente al ELN; y mandos de la Policía vinculados con el Clan del Golfo en la región Caribe. Además, señaló que los grandes traficantes de cocaína y oro no viven en Colombia, lo que complejiza la lucha.

«No es lo mismo un Estado que negocia la paz con las Farc, que un dirigente político o funcionario socio comercial de un paramilitar o que viva del narcodinero»

Gustavo Petro, expresidente de Colombia

Petro también advirtió sobre la decisión de De la Espriella de reintegrar a oficiales de la fuerza pública que él mismo había retirado durante su mandato. «Muchos de los oficiales de la fuerza pública que retiré lo hice por los indicios de incurrir en estos delitos, mal hace al reintegrarlos», sostuvo, en una clara advertencia sobre los riesgos de volver a poner en funciones a personas con señalamientos. El expresidente concluyó su mensaje defendiendo el uso de la fuerza solo cuando va acompañado de la razón, pues usarla sin ella deriva, a su juicio, en barbarie, genocidio y holocausto. La respuesta de De la Espriella no se ha dado a conocer hasta el cierre de esta edición, pero el cruce de declaraciones evidencia las profundas diferencias entre la política de seguridad saliente y la que se avecina.

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