Petro anuncia el destino de la espada de Bolívar, la sotana de Camilo Torres y el sombrero de Pizarro

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En un acto cargado de simbolismo político e histórico, el presidente Gustavo Petro anunció, durante su discurso del 20 de julio en la Casa de Nariño, el destino final de tres objetos emblemáticos que marcaron su mandato: la espada de Simón Bolívar, la sotana de Camilo Torres Restrepo y el sombrero de Carlos Pizarro. A menos de tres semanas del relevo presidencial del 7 de agosto, el mandatario definió la hoja de ruta para estas piezas, vinculando su destino a conceptos de justicia, memoria y preservación institucional.

La espada del Libertador, que Petro empuñó en varios discursos y mostró al país el 7 de agosto de 2024, será devuelta a la Casa de Bolívar en Bogotá. El presidente explicó que el traslado se realizará “en acto solemne” por la guardia libertadora del batallón presidencial a lo que denominó “la quinta donde estaba”. Sin embargo, Petro fue enfático al afirmar que “esa espada no se puede enfundar hasta que haya justicia en Colombia”, dejando entrever que su simbolismo trasciende la mera custodia física. La pieza, que durante su administración fue un ícono de la lucha por la justicia social, regresará así a su lugar de origen histórico.

La sotana de Camilo Torres y el sombrero de Carlos Pizarro

En cuanto a la sotana del sacerdote y guerrillero Camilo Torres Restrepo, Petro anunció que será entregada al Museo Nacional como una pieza de culto popular. “Esa sotana se entrega al Museo Nacional para que sea observada por los ojos del pueblo colombiano”, declaró el mandatario, quien la relacionó directamente con la teología de la liberación. La prenda quedará bajo el cuidado de la Facultad de Patrimonio de la Universidad Nacional. Petro aprovechó la ocasión para criticar la falta de reconocimiento a la figura de Camilo Torres en Colombia, señalando que “en la Universidad de Lovaina la Vieja, en Bélgica, hay una estatua de Camilo Torres” mientras que en su país natal no existe un homenaje equivalente.

“La devolveré a la casa de Bolívar, en Bogotá”

Gustavo Petro, presidente de Colombia

El tercer objeto, el sombrero de Carlos Pizarro, líder del M-19 asesinado el 26 de abril de 1990, tuvo un destino más inmediato y emotivo. Durante la conmemoración del Día de la Independencia, Petro lo entregó directamente a la senadora María José Pizarro, hija del difunto dirigente. El presidente afirmó que este sombrero “peligra hoy, en los días venideros, después del 7 de agosto”, sugiriendo una posible amenaza sobre su preservación. Petro detalló que la prenda fue adquirida exclusivamente para la firma de la paz definitiva del 9 de marzo de 1990 y que “nunca fue usado, nunca jamás, en una acción que implicara violencia”. El sombrero, declarado Patrimonio Cultural de la Nación en marzo de 2024, había estado exhibido en la Casa de Nariño después de pasar más de tres décadas en Suecia, en poder de un antiguo escolta de Pizarro.

Con estos gestos, el presidente Gustavo Petro cierra un ciclo en la sede presidencial, dejando un legado de objetos que, según sus propias palabras, representan luchas inconclusas y memorias que deben ser protegidas. El 7 de agosto, cuando se realice el relevo presidencial, la Casa de Nariño habrá quedado despojada de estos símbolos que durante cuatro años marcaron la narrativa de un gobierno que buscó reivindicar las causas históricas del país.

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