Petro anuncia estudio de tren interoceánico sin viabilidad técnica

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El presidente Gustavo Petro generó una ola de críticas y burlas en redes sociales al anunciar, a través de su cuenta en X, el inicio de los estudios para un tren interoceánico que conectaría los océanos Pacífico y Atlántico atravesando el Chocó. La polémica surgió porque el mandatario acompañó el anuncio con una imagen de Google Maps donde el trazado del corredor férreo aparece dibujado a mano con un trazo aparentemente improvisado, sin mapas técnicos ni documentos oficiales que respalden la iniciativa. Con un mensaje en el que afirmaba: “Empezando tardíamente los estudios del proyecto de tren interoceánico más corto posible en Colombia”, Petro abrió un debate sobre la viabilidad de un megaproyecto de infraestructura justo cuando a su Gobierno le restan poco más de dos meses de mandato.

La publicación desató reacciones inmediatas de opositores, congresistas y figuras públicas que cuestionaron la falta de sustento técnico del anuncio. La concejal de Bogotá Diana Diago ironizó con un comentario en el que calificó el proyecto como “intergaláctico”, señalando sarcásticamente que “solo está en la imaginación del presidente de la galaxia”. Por su parte, el periodista Daniel Samper Ospina respondió con otro tono de burla: “Gracias por dejarnos ese diseño, ya solo es hacerlo”. La representante a la Cámara Katherine Miranda se mostró aún más crítica al preguntarse si “¿Podrá ser alguien más mediocre?” y luego agregó: “Por fortuna con este trazado en Paint, ya dejó hecho los estudios del tren interoceánico. Esperamos con ansias el intergaláctico”.

Un proyecto sin estudios previos ni cronograma

Según lo expuesto por el presidente, el corredor férreo tendría una extensión aproximada de 270 kilómetros e incluiría la construcción de puertos en sus extremos. La propuesta busca, en palabras de Petro, que “todas las líneas estructurantes de la red férrea nacional, que se construirán en los siguientes años, deben tener como criterio fundamental, el que sean interoceánicas”, con el objetivo de ofrecer una alternativa logística frente al Canal de Panamá. Sin embargo, el proyecto se encuentra en una fase completamente preliminar: no existen estudios técnicos, ambientales ni financieros que definan su viabilidad, y se desconoce cualquier cronograma oficial, costo estimado o mecanismo concreto de financiación. El mismo presidente reconoció, durante una intervención pública en Quibdó el mismo día del anuncio, que su Ministerio de Transporte no lo acompañó en esta iniciativa: “Imagínense solo eso, porque mi Ministerio de Transporte no me acompañó”.

Las críticas se centraron no solo en la forma del anuncio —un trazado rudimentario sobre una captura de pantalla de Google Maps— sino también en el momento político. El concejal Daniel Briceño comparó el proyecto con el “metro subterráneo de la Bogotá Humana”, al que calificó como “imaginario”. En la misma línea, el representante a la Cámara Andrés Forero se refirió al mandatario como un “charlatán de principio a fin”. El debate se enmarca en la viabilidad real de grandes obras de infraestructura que el Gobierno nacional ha planteado en su recta final, sin que existan hasta ahora estudios que superen la fase de la intención.

“Empezando tardíamente los estudios del proyecto de tren interoceánico más corto posible en Colombia”

Gustavo Petro, presidente de Colombia

La propuesta del tren interoceánico chocoano se suma a otras iniciativas de gran envergadura que Petro ha impulsado en los últimos meses, como la red férrea nacional, pero sin que se hayan presentado avances concretos. Mientras tanto, las reacciones en redes y en el Congreso reflejan un escepticismo generalizado ante la falta de rigor técnico y la premura de un proyecto que, según los críticos, parece más un esbozo que una política de Estado. El tiempo que le queda al Gobierno, sumado a la ausencia de estudios previos, deja el anuncio en el terreno de la especulación, aunque el presidente insiste en la necesidad de “unir los dos océanos con un ferrocarril” como parte de una infraestructura logística y tecnológica que, por ahora, solo existe en el trazo de un mapa dibujado a mano.

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