El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó públicamente su separación física con su esposa Verónica Alcocer a través de un mensaje en la red social X, en medio de un intenso debate nacional durante 2025 que ha girado en torno a las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, los viajes internacionales de Alcocer y su rol institucional. Los tres miembros de la familia Petro —el mandatario, su esposa y su hijo Nicolás— fueron incluidos en la Lista Clinton de ese organismo estadounidense, lo que avivó cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos en desplazamientos como los de Alcocer a China, Egipto, Dubái, París para los Juegos Olímpicos de 2024 y el funeral del papa Francisco en abril de 2025, acompañada por la canciller Laura Sarabia y el embajador Alberto Ospina Carreño.
La controversia se intensificó con la estancia de Alcocer en Suecia, destacada en un reportaje del diario Expressen, donde inicialmente se hospedó en un hotel de lujo en Estocolmo y luego en un apartamento exclusivo, asistiendo a fiestas, restaurantes y clubes como Noppes, acompañada por su hija Antonella Petro y el empresario Manuel Grau Pujadas. Esto ocurrió en el contexto de negociaciones para la compra de 17 aviones Gripen de la compañía sueca Saab, por un valor superior a los 16 billones de pesos. La Presidencia aclaró que tales viajes fueron financiados de manera privada y vinculados a temas de reconciliación y derechos de las mujeres, mientras que el matrimonio legal entre Petro y Alcocer permanece vigente pese a la separación física que data de tiempo atrás.
Visitas a cárceles y regreso discreto
Alcocer ha mantenido un rol activo en actividades institucionales, como visitas a cárceles desde 2024 en ciudades como Montería, Sincelejo, Santa Marta y Barranquilla, enfocadas en resocialización y reconciliación. El 4 de septiembre de 2025, visitó la Cárcel La Picota en Bogotá, donde interactuó con 58 reclusos, acción que generó críticas en vísperas de las elecciones presidenciales. Regresó discretamente a Colombia el 14 de diciembre desde Suecia en un vuelo comercial al Aeropuerto El Dorado, tras meses de ausencia que alimentaron especulaciones sobre financiamiento y su «no hablo inglés», según sus propias palabras.
“Verónica cuida a mis hijas en el tiempo que no me queda. Ni un solo peso público ha salido para ella desde que estoy separado”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“Lo que pase en mi corazón es asunto mío”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Las declaraciones de Petro buscaron desmentir rumores, mientras Alcocer llamó a la sociedad a reflexionar sobre el odio en redes sociales. Sin embargo, voces críticas como la periodista Vicky Dávila cuestionaron el momento de estas visitas, preguntando si se trata de un «pacto de La Picota 2.0» a ocho meses de las elecciones, en un debate que pone en jaque la transparencia del Gobierno respecto a los gastos y el rol de la primera dama.
“Como sociedad, necesitamos detenernos y reflexionar sobre lo que estamos construyendo en las redes sociales: el odio y la mentira no pueden convertirse en las fuerzas que guíen nuestra convivencia. Necesitamos reconstruirnos desde el respeto, la empatía y la verdad”
Verónica Alcocer, esposa del presidente
“El Gobierno tiene que explicar por qué ella está visitando las cárceles a 8 meses de las elecciones presidenciales. ¿Estamos frente al pacto de La Picota 2.0?”
Vicky Dávila, periodista










