El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó polémica al culpar a los dirigentes de Barranquilla por las intensas olas de calor que azotan la ciudad, criticando el uso de “palmeras extranjeras que no dan sombra” en el espacio público. Esta declaración surgió durante el pasado fin de semana del Día de la Madre, a través de publicaciones en su cuenta de X (antes Twitter), en medio de un mapa meteorológico que proyecta temperaturas cercanas a los 40 grados Celsius en municipios del Cesar como Valledupar y Bosconia, así como alertas de riesgos para la salud en el norte de la región Caribe, cerca de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Petro vinculó el diseño urbano de Barranquilla a la crisis climática actual, advirtiendo sobre los peligros del calor extremo al afirmar que “el ser humano muere en una hora” bajo las temperaturas registradas en el Cesar sin sombra ni hidratación. El mandatario recomendó plantar árboles nativos con mayor follaje para crear microclimas en ciudades costeras, contrastando con las especies foráneas que, según él, no proporcionan protección adecuada.
Respuesta del exalcalde Jaime Pumarejo
Jaime Pumarejo, exalcalde de Barranquilla, respondió defendiendo las gestiones ambientales de su administración y anteriores, destacando que las palmeras criticadas datan de gestiones previas aliadas al petrismo. Pumarejo subrayó la recuperación de parques, ciénagas, manglares y bosques urbanos en la ciudad, así como un sistema de arbolado reconocido internacionalmente, que ha posicionado a Barranquilla como referente en sostenibilidad.
“Palmeras extranjeras que no dan sombra”
Gustavo Petro, Presidente de Colombia
La controversia escaló rápidamente de un debate climático a un choque político entre el Gobierno nacional y las autoridades locales, revelando visiones opuestas sobre el diseño urbano, la preferencia por árboles nativos versus especies foráneas y la relación con la extracción de hidrocarburos en la región. Mientras Petro insiste en replantear el modelo económico y urbanístico para mitigar el cambio climático, Pumarejo defiende los avances locales como prueba de compromiso ambiental, dejando en evidencia las tensiones entre Bogotá y el Caribe colombiano ante los crecientes efectos del calentamiento global.












