Petro defiende a Verónica Alcocer ante reportes de Estocolmo; niega gasto público y explica separación

Compartir en redes sociales

Desde la redacción de La Veintitrés Manizales, informamos que el presidente Gustavo Petro defendió a su esposa Verónica Alcocer frente a reportes de medios suecos sobre una vida de lujo en Estocolmo, asegurando que Alcocer no gasta ni un peso del erario colombiano y explicando que la separación física obedece a una decisión de pareja. La respuesta pública se dio a conocer a través de publicaciones del mandatario en la red social X y se enmarca en un contexto internacional donde se mezclan tensiones diplomáticas, temas de la vida privada de la Primera Dama y la narrativa política que enfrenta a la administración con críticos y medios extranjeros.

El giro argumental llega tras la publicación de informes de Expressen que describen la residencia y la vida social de Alcocer en Estocolmo, con referencias a lugares de alto perfil en el barrio Stureplan y al club Noppe. En su intervención, Petro afirmó que la ciudadana europea Verónica Alcocer no gasta un peso del erario colombiano y goza de derechos y libertades en el espacio en que habita, a la vez que señaló que por decisión de pareja se separaron físicamente hace tiempo y que, en su percepción, solo debe primar el respeto hacia la madre de sus hijas. La discusión, además, se sitúa en el marco de una cobertura que vincula la vida de Alcocer con debates sobre su supuesta inclusión en listas como Clinton/OFAC y con la polémica en torno a la compra de aeronaves Gripen por parte de Colombia, un tema que figura entre los datos de contexto y que ha sido objeto de análisis en distintos foros.

Petro responde en X y señala derechos, separación y contexto internacional

En su mensaje público, Petro reiteró que la vida personal de Alcocer no debe financiarse con recursos del Estado y dejó claro que su separación física es una decisión de la pareja, subrayando que actúan bajo un marco de respeto mutuo hacia la madre de sus hijas. Además, el mandatario insinuó que la cobertura de los medios suecos se inscribe en una dinámica política más amplia, que según él persigue agendas de la extrema derecha y busca instrumentalizar la vida privada para dañar la imagen de su gobierno, especialmente en medio de tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos y en el contexto de la discusión sobre la compra de los Gripen para la Fuerza Aérea Colombiana, que implicó costos superiores a los 16 billones de pesos por la adquisición de 17 aviones.

«Creo que Estocolmo es una ciudad igualitaria gracias a la socialdemocracia obrera. La mayoría de los ciudadanos suecos toman cerveza en el mismo lugar que lo hace el rey o el primer ministro. Si un ministro no hace cola en el supermercado, debe renunciar. No es como en el parque de la 93, donde se expulsa a los que visten pobres» – Gustavo Petro, Presidente de Colombia

«La ciudadana europea Verónica Alcocer no gasta un peso del erario colombiano y tiene derechos y libertades en el espacio en que vive» – Gustavo Petro

«La grosería de Trump contra ella le impide ver a sus hijas» – Gustavo Petro

«Las fotos del periodista sueco son en verano, cuando no existía su inclusión injusta a la lista Clinton, que acabó con el derecho de mi familia a reunirse» – Gustavo Petro

«Por decisión de pareja nos separamos físicamente hace tiempo y de mí solo saldrá respeto a la madre de mis hijas» – Gustavo Petro

«Por ahora lo que pase en mi corazón no será carroña de propagandistas de la extrema derecha fascista de mi país» – Gustavo Petro

La cobertura mediática internacional mantiene su atención en el cruce entre la vida privada de Alcocer y las tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, que se han visto amplificadas por la discusión sobre las relaciones de la administración con actores externos y por el peso de decisiones de defensa como la compra de los Gripen. En ese marco, la noticia revela cómo la percepción pública puede verse afectada por relatos sobre vivienda, círculos sociales y vínculos con listas sancionatorias, mientras el gobierno busca distanciar lo privado de lo oficial y afirmar que el gasto público no está en discusión cuando se trata de la Primera Dama y su estatus ciudadano europeo. Este desenlace se produce en un momento en que el país continúa evaluando su posición internacional y la narrativa interna sobre la transparencia y la ética en la gestión pública, con miras a consolidar una imagen de gestión centrada en el principio de separación entre la vida privada y la función pública.

Sigue leyendo