El presidente Gustavo Petro salió al paso de las críticas que comparaban el costo de sus viajes internacionales con el plan del mandatario electo Abelardo de la Espriella de trasladar semanalmente el gabinete a Barranquilla, y advirtió que bajo la nueva administración se avecinan devaluaciones económicas. La polémica se desató en la red social X luego de que la representante electa por el Pacto Histórico, Mafe Carrascal, preguntara directamente al presidente electo: «¿Cuánto nos va a costar que todo el gabinete se esté trasladando a Barranquilla todas las semanas, @ABDELAESPRIELLA?».
La respuesta no se hizo esperar. Una cuenta de seguidores de Abelardo de la Espriella replicó con un dato sin verificación independiente: «Seguramente menos que los más de 80 viajes internacionales de Petro que no sirvieron de nada». Fue entonces cuando el presidente Petro intervino para defender su gestión. «Mis viajes internacionales trajeron aerolíneas internacionales nuevas y casi 25 millones de turistas del extranjero. Nos acercamos a 40.000 millones de dólares de divisas que fortalecieron el peso frente al dólar», escribió el mandatario, para luego lanzar una advertencia: «Ahora vendrán devaluaciones y Abelardo ni se dará cuenta por qué».
Una propuesta de descentralización que genera dudas
El debate se produce en un contexto donde Abelardo de la Espriella, quien asumirá la presidencia el 7 de agosto de 2026, ha propuesto instalar la sede principal de su gobierno en Barranquilla, desplazando a Bogotá como epicentro administrativo como parte de una estrategia de descentralización. El plan contempla el uso de tecnología, una plataforma blindada de comunicaciones y puestos de mando unificados, y su primer acto de gobierno sería en La Guajira. Sin embargo, expertos consultados por El Colombiano advierten que la medida enfrenta desafíos operativos significativos.
Felipe Murillo, politólogo y profesor de la Universidad Eafit, señaló que «intentar mover una estructura asentada en la capital es como buscar mover una ballena encallada», y consideró que la propuesta es más simbólica que una descentralización real. «No se transfieren competencias a la alcaldía ni se crean nuevas instancias del Ejecutivo en las regiones», agregó el académico, subrayando la concentración estatal que aún persiste en Bogotá.
«Intentar mover una estructura asentada en la capital es como buscar mover una ballena encallada»
Felipe Murillo, politólogo y profesor de la Universidad Eafit
Por su parte, Diógenes Rosero, de la Universidad del Atlántico, identificó tres retos clave para la administración entrante: definir el enfoque regional de la descentralización, el papel de la casa Char en Barranquilla, y la necesidad de entablar un diálogo con sectores ajenos a sus aliados políticos. Rosero también advirtió sobre la urgencia de trasladar infraestructura estatal y garantizar la seguridad presidencial en una sede alternativa. Mientras tanto, el cruce de declaraciones en redes sociales deja ver la tensión entre el gobierno saliente y el entrante, en medio de un debate que trasciende los costos logísticos y toca el corazón de la organización del Estado colombiano.












