En una intervención cargada de tensión durante el Consejo de Ministros celebrado la noche del martes 16 de febrero de 2026, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció un presunto plan para encarcelarlo en calabozos similares a los de la isla de Gorgona, la antigua prisión de máxima seguridad que operó entre 1960 y 1984, y ordenó una investigación exhaustiva sobre la muerte del niño Kevin Arley Acosta Pico, de siete años, quien falleció por falta de medicamento para su hemofilia tras un accidente en bicicleta en un hospital público del Huila y su posterior traslado al Hospital La Misericordia en Bogotá.
El mandatario vinculó estas amenazas a tensiones políticas agravadas por la proximidad de las elecciones al Congreso y la Presidencia, al tiempo que señaló la crisis en el sistema de salud, donde pese a pagos anticipados a las entidades persisten fallas en la entrega de fármacos como el Emicizumab, indispensable para pacientes con hemofilia. Petro exigió la intervención de la Superintendencia de Industria y Comercio para indagar circuitos de corrupción en la adquisición de medicamentos y relacionó las presuntas maniobras en su contra con prácticas como la compra de votos, el narcotráfico y organizaciones armadas ilegales.
Petro evoca los horrores de Gorgona
Tras su reciente visita a la isla de Gorgona, que Petro planea transformar en un centro de investigación científica, el presidente comparó las supuestas intenciones de sus opositores con los métodos autoritarios del pasado, afirmando que en gobiernos anteriores ha habido algo de Hitler, visible en los calabozos que él mismo inspeccionó. Esta denuncia reaviva debates sobre amenazas democráticas en un contexto de polarización política.
“Hemos tenido algo de Hitler en los gobiernos que nos han precedido y que pude ver en la isla Gorgona, visitando los calabozos, a donde algunos me quieren llevar (…) Vamos a ver si me dejo”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La muerte de Kevin reaviva indignación por el sistema de salud
El caso de Kevin Arley Acosta Pico ha generado profunda consternación pública, con su madre responsabilizando directamente al sistema de salud por la demora en la entrega del Emicizumab, medicamento vital para evitar hemorragias graves en niños con hemofilia. El pequeño ingresó al hospital huilense tras un accidente en bicicleta, una actividad riesgosa para su condición, y aunque fue trasladado a Bogotá, no recibió el tratamiento a tiempo. El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, reconoció la necesidad de restringir tales actividades en pacientes hemofílicos y anunció que se espera el resultado de la autopsia para esclarecer los hechos, insistiendo en que los pagos a las entidades se realizan puntualmente.
“Esto es a investigar a fondo. La causa por la cual no le dieron el medicamento hay que investigarla. Si no es así, hay personas responsables individuales que no fueron lo suficientemente eficaces en entregar el medicamento”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“Kevin llegó a un hospital público en el Huila después de un accidente porque montaba en bicicleta (…) es entendible que los niños que sufren de hemofilia tienen que estar restringidos en muchas de las actividades que puedan generarle un trauma violento y hemorrágico grave”
Guillermo Alfonso Jaramillo, Ministro de Salud
“Actualmente estamos esperando el resultado de la autopsia, porque en este caso es necesario realizarla para revisar detalladamente qué sucedió con el niño. No puede ser, presidente, cuando todo se está pagando a tiempo”
Guillermo Alfonso Jaramillo, Ministro de Salud
Esta tragedia reabre el debate sobre la eficiencia del sistema de salud colombiano, marcado por fallas logísticas pese a los avances en financiamiento, y pone en el centro de la agenda nacional tanto la protección de derechos humanos como la lucha contra la corrupción en sectores vitales, en medio de un panorama electoral que intensifica las divisiones políticas.















