Petro descarta termoeléctricas por Super El Niño y apuesta a financiar energía solar

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El presidente Gustavo Petro advirtió sobre la posibilidad de declarar una nueva emergencia económica ante la inminente llegada del fenómeno de ‘Super El Niño’ durante el segundo semestre del año, pero rechazó de manera categórica la propuesta de los gremios del sector eléctrico de activar las termoeléctricas de forma inmediata. En su lugar, el mandatario propuso utilizar los cerca de 50 billones de pesos acumulados en el cargo por confiabilidad para financiar la expansión de la energía solar y ejecutar medidas de seguridad alimentaria, como subsidios a fertilizantes, fortalecimiento de la cadena de frío y construcción de silos. Petro vinculó directamente la posible emergencia no solo al sector energético, sino a la producción de alimentos, en un contexto donde la inseguridad alimentaria se ha reducido en siete puntos porcentuales, según cifras del propio Gobierno.

Durante el pronunciamiento, el presidente cuestionó que la petición de encender las termoeléctricas desde ahora sea, en realidad, una estrategia para incrementar las tarifas de energía que pagan los colombianos. «La petición de prender las termoeléctricas desde ya para enfrentar el superniño es una petición para elevar tarifas», afirmó Petro, quien ha insistido en los últimos meses en la necesidad de revisar el esquema tarifario del país. En esa línea, el mandatario informó que ya ha solicitado a las empresas generadoras privadas avanzar hacia una nueva fórmula de cálculo de precios, similar a la que se habría acordado con las empresas públicas.

El debate sobre el cargo por confiabilidad

El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, profundizó en las críticas al diseño actual del cargo por confiabilidad, un mecanismo que ha pagado 48 billones de pesos a las hidroeléctricas, según sus cuentas. «El gran debate es si los 48 billones de pesos que se han pagado a las hidroeléctricas realmente se traducen en confiabilidad para el sistema», señaló el ministro, quien agregó que «usualmente deja al sector al borde del desabastecimiento cuando llega el fenómeno de El Niño». Palma advirtió que los precios de oferta de las hidroeléctricas suelen estar por debajo del precio marginal de escasez, lo que genera incentivos perversos, y que los pagos por incumplimiento de obligaciones de energía firme no se calculan adecuadamente respecto al precio de escasez. Desde su llegada al ministerio, Palma ha propuesto revisar el cargo para que solo participen plantas de respaldo, en lugar de todo el parque hídrico.

«El gran debate es si los 48 billones de pesos que se han pagado a las hidroeléctricas realmente se traducen en confiabilidad para el sistema»

Edwin Palma Egea, ministro de Minas y Energía

El presidente Petro también reveló que más del 5% de la factura de energía que pagan los usuarios se destina a los parques hídricos, y reiteró su objetivo de duplicar la cobertura de energía solar en el país, asegurando que «uno de cada cuatro» usuarios ya cuenta con suministro solar. Para financiar esta transición, propuso redirigir los recursos del cargo por confiabilidad, que acumula cerca de 50 billones de pesos, hacia inversiones en paneles solares y medidas agroalimentarias. Además, planteó articular entidades como el Fondo de Adaptación, la Agencia Nacional de Tierras, la ADR y Ecopetrol para impulsar la producción de alimentos y mitigar los efectos del fenómeno climático.

El ‘Super El Niño’, una anomalía en el calentamiento del océano Pacífico que altera patrones climáticos y puede intensificar las sequías en Colombia, representa una amenaza directa para la generación hidroeléctrica, que depende de los caudales de los ríos. Ante este escenario, Petro no descartó declarar una nueva emergencia económica, aunque advirtió que su enfoque no se limitará al sector eléctrico, sino que incluirá toda la cadena de seguridad alimentaria. El ministro Palma, por su parte, insistió en que el actual sistema de confiabilidad no está cumpliendo su función y debe ser reformado para evitar que el país quede al borde del desabastecimiento cada vez que se presenta un fenómeno climático extremo.

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