Petro designa a Wilmar Mejía en DNI por inexperiencia y nexos con disidencias Farc

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Wilmar de Jesús Mejía asumió en 2024 el cargo de director de Inteligencia Estratégica de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) por orden directa del presidente Gustavo Petro, un nombramiento que ha desatado una fuerte polémica debido a su falta de experiencia en inteligencia y presuntos vínculos con disidencias de las Farc, revelados en archivos del alias Calarcá y reportados por Noticias Caracol. Este controvertido designado, licenciado en Educación Física y conocido como ‘el Chulo’, también fue nombrado en marzo de 2024 como representante de Petro ante el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia. Su selección surgió tras un mensaje en la red social X que captó la atención en la Casa de Nariño, seguido de una comunicación directa con el mandatario, motivada por su cercanía política, pese a no contar con trayectoria previa en el ámbito de inteligencia.

La DNI, creada tras el cierre del DAS, ha tenido tres directores previos con pasado en el M-19: Manuel Alberto Casanova, Carlos Ramón González y Jorge Arturo Lemus Montañez, lo que resalta una tendencia histórica de politización en la inteligencia colombiana bajo distintos gobiernos. En el caso de Mejía, las tensiones internas en la DNI se han agudizado por irregularidades en procesos de selección, incluyendo la destitución de una experta en lectura facial, y deficiencias en su gestión evidenciadas en entrevistas radiales donde mostró desconocimiento sobre polígrafos, identidades funcionales y viajes internacionales. Aunque Mejía ha negado cualquier vínculo con las disidencias de las Farc, las revelaciones de los archivos de alias Calarcá han alimentado las críticas sobre su idoneidad para el puesto.

Críticas desde el interior de la DNI

Una fuente anónima, agente de la DNI consultada por la revista Cambio, cuestionó duramente la preparación de Mejía, señalando que, siendo laxos en los criterios, apenas cumplía lo mínimo para ingresar como agente básico. En épocas pasadas, explicaba el agente, no se esperaba que los candidatos se presentaran por iniciativa propia, sino que se reclutaba a personas con perfiles analizados minuciosamente por su acceso a fuentes, para luego abordarlas y entrenarlas en cursos básicos y avanzados gracias a convenios con el Mossad, el MI6 y la CIA.

“Siendo laxos, apenas cumplía lo mínimo para entrar como agente básico. Nada más. Y eso porque antes nosotros no esperábamos a que la gente se presentara: la reclutábamos. Por ejemplo: ‘Nos gusta el señor X’. Lo estudiábamos, analizábamos su perfil, su acceso a fuentes y, después de un tiempo, lo abordábamos: ‘Somos de tal entidad. ¿Quiere trabajar con nosotros?’. Y, si aceptaba, se le entrenaba en dos cursos: el básico y el avanzado, con capacitación que recibimos gracias a convenios con el Mossad, el MI6 y la CIA”.

Agente de la DNI, fuente anónima consultada por Cambio

Este episodio pone de manifiesto las recurrentes controversias en la gestión de la inteligencia en Colombia, donde la cercanía política ha primado sobre la experiencia técnica, generando dudas sobre la capacidad operativa de la DNI en un contexto de amenazas persistentes.

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