El presidente Gustavo Petro firmó este 14 de noviembre de 2025 un acuerdo histórico con la empresa sueca Saab para la adquisición de 17 aviones de combate Gripen, por un valor total de 16 billones de pesos, con el objetivo de modernizar la Fuerza Aeroespacial Colombiana mediante el reemplazo de la envejecida flota Kfir. Esta decisión se tomó tras tres años de intensas negociaciones lideradas por el Ministerio de Defensa, priorizando la propuesta sueca sobre dos ofertas presentadas formalmente por Estados Unidos para la misma Fuerza Aeroespacial, las cuales fueron reveladas por el periodista Ricardo Ospina el 26 de noviembre y que mantenían vigencia hasta el 31 de julio de 2024.
El contrato con Saab no solo contempla la entrega de los 17 aviones Gripen entre 2026 y 2032, sino que también incluye transferencia tecnológica, formación técnica para personal colombiano y desarrollo industrial local, fortaleciendo así las capacidades nacionales en defensa. En contraste, las ofertas estadounidenses proponían, en su primera variante, 12 aviones F-16C y 4 F-16D, es decir 16 aeronaves en total, por 3.137 millones de dólares equivalentes a 11,8 billones de pesos; mientras que la segunda opción elevaba la cifra a 24 F-16 por 4.202 millones de dólares, o 16 billones de pesos, con entregas iniciales en 2027 e incorporando aeronaves, equipamiento y entrenamiento.
Gripen versus F-16: la polémica en redes sociales
La revelación de las ofertas de Estados Unidos por parte de Ricardo Ospina desató una fuerte polémica en las redes sociales, donde muchos usuarios inicialmente consideraron la propuesta estadounidense como más completa debido a su aparente amplitud en números y paquetes de soporte. Sin embargo, las comparaciones técnicas rápidamente inclinaron la balanza hacia los Gripen, destacando que se trata de aeronaves nuevas de cuarta generación y media, en oposición a los F-16 ofrecidos de segunda mano y de cuarta generación pura, lo que generó un debate acalorado sobre la calidad y el futuro estratégico de la modernización militar colombiana.
Este acuerdo representa uno de los contratos de defensa más grandes en la historia reciente de Colombia, redefiniendo por completo el rumbo de la modernización de las Fuerzas Armadas y consolidando una alianza estratégica con Suecia en un contexto de renovadas capacidades aéreas para el país.

















