El presidente colombiano, Gustavo Petro, aterrizó este lunes 29 de junio en el aeropuerto Leonardo Da Vinci de Roma para una visita oficial que ha estado marcada por la controversia diplomática desde su llegada. El mandatario, quien se encuentra a solo 39 días de finalizar su mandato el próximo 7 de agosto, denunció que ningún funcionario del gobierno italiano, encabezado por la primera ministra Giorgia Meloni, se presentó a recibirlo. Petro afirmó que fue recibido únicamente por el comandante de la fuerza aérea italiana y por el de la fuerza aérea colombiana, además del embajador de Colombia en Italia, Iván Velásquez, y la embajadora ante la FAO, Jennifer Mojica, pero no por representantes del Ejecutivo italiano. El presidente interpretó esta ausencia como una reacción directa a su postura crítica frente al conflicto en Gaza, asegurando que “me excluyen del Palatino porque fui el primer presidente del planeta en denunciar el genocidio en Gaza y me imponen su castigo, que creen eterno”.
La tensión se inscribe en un contexto político complejo: Petro viaja tras la derrota electoral de su corriente política en la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, donde el opositor Abelardo de la Espriella resultó vencedor. La primera ministra Giorgia Meloni felicitó a De la Espriella por su triunfo, lo que el presidente colombiano interpreta como un alineamiento con la “extrema derecha”. En sus primeras declaraciones en suelo italiano, Petro no dudó en equiparar la situación política de Italia con la de Colombia: “Llego a Italia, al aeropuerto Leonardo Da Vinci, también en Italia pasa lo mismo que en Colombia, gobierna quien cree en squifos y no en descendientes de romanos”.
La agenda en Roma: encuentros con el Vaticano y líderes sociales
A pesar de las fricciones con el gobierno de Meloni, la visita de Petro cuenta con una agenda cargada de reuniones diplomáticas y religiosas. El miércoles 1 de julio sostendrá un encuentro con el sacerdote Luigi Ciotti, fundador de la organización Libera, conocida por su lucha contra las mafias. Al día siguiente, jueves 2 de julio, está programada una audiencia privada con el papa León XIV en el Palacio Apostólico, un encuentro que el presidente ha calificado como clave para “dialogar del peligro de ocultar la verdad”. Además, se reunirá con el cardenal Pietro Parolin y con monseñor Paul Richard Gallagher. Petro ha vinculado su agenda vaticana con su rechazo a la violencia en Gaza, evocando incluso la obra de Verdi: “Yo estuve preso y torturado y sé que la ópera de Nabuco de Verdi no se refería a lanzar misiles sobre Gaza y producir un genocidio…”.
Contexto político y tensiones diplomáticas
La exclusión de Petro de la agenda oficial italiana no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un historial de críticas del mandatario colombiano hacia las políticas europeas y, en particular, hacia el gobierno de Meloni. Petro sostiene que su denuncia pública del conflicto en Gaza, que califica como genocidio, le ha valido restricciones diplomáticas en Roma. Mientras tanto, en Colombia, el proceso de transición avanza: su mandato concluirá el 7 de agosto, y De la Espriella asumirá la presidencia en medio de un clima de polarización. La visita a Italia, programada en el ocaso de su gestión, busca dejar un mensaje político sobre la defensa de los derechos humanos y la verdad, pero también evidencia las fracturas en las relaciones bilaterales con un gobierno italiano que, según Petro, se ha plegado a la extrema derecha.
“Ningún funcionario del gobierno italiano llegó a recibirme, solo el comandante de la fuerza aérea italiana y la de Colombia, el gobierno italiano se plegó a la extrema derecha”.
Gustavo Petro, presidente de Colombia











