El presidente de Colombia, Gustavo Petro, negó categóricamente que la falta de exploración de gas natural incida en el alza de los precios de los alimentos en el país, al responder en su cuenta de X a una columna del investigador y profesor de Energía y Sostenibilidad de la Pontificia Universidad Javeriana, Camilo Prieto, publicada en la revista Semana. Petro atribuyó el riesgo en los precios alimentarios principalmente a la crisis climática global y al acaparamiento de tierras fértiles por minorías sociales con poder político, destacando que en Colombia existen 15 millones de hectáreas fértiles completamente desocupadas de producción.
En su intervención, el mandatario cuestionó el argumento de Prieto, quien alertó sobre los peligros para la producción agrícola derivados del abandono de contratos de exploración de hidrocarburos como parte de la transición energética impulsada por el Gobierno. Petro argumentó que extraer más hidrocarburos especularía la economía en esa rama, destruyendo la industria y la agricultura, y recordó las miles de millones de dólares perdidos en exploraciones fallidas que beneficiaron a cercanos de anteriores presidentes. Además, invitó a Prieto a informarse sobre la «enfermedad holandesa», un fenómeno económico que describe la dependencia excesiva de recursos naturales.
El rol clave de los fertilizantes en la agricultura
Prieto, en su columna, enfatizó la importancia del proceso Haber-Bosch en la agricultura moderna, que permite fijar nitrógeno atmosférico para producir amoníaco a escala industrial y, a partir de él, la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado en el mundo. Sin este proceso, advirtió, la productividad agrícola global caería de forma drástica, al menos un 50 por ciento, lo que podría agravar la vulnerabilidad de Colombia ante la escasez de gas natural para su fabricación.
«La agricultura moderna (…) permitió fijar nitrógeno atmosférico y producir amoníaco a escala industrial. A partir de allí se fabrica la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado del mundo. Sin este proceso, la productividad agrícola global caería de forma drástica, al menos un 50%»
Camilo Prieto, investigador y profesor de Energía y Sostenibilidad de la Pontificia Universidad Javeriana
Petro, por su parte, vinculó los riesgos en precios de alimentos y fertilizantes a factores externos como la pandemia de covid-19, la guerra en Ucrania y tensiones en Irán, más que a la política energética interna. Defendió la decisión de su Gobierno de no firmar nuevos contratos de exploración de gas natural, carbón y petróleo, promoviendo en cambio energías renovables como el sol, el viento, el agua y la geotermia, junto con una reforma agraria para reactivar esas 15 millones de hectáreas improductivas.
«Entre más hidrocarburos extraigaa y deportes, ms se wspecilara la economía en esa rama y destruidas precisamente la industria y l agricultura, y dentro de ella l a producción de alimentos. Por eso Colombia tiene 15 millones de hectáreas fértiles completamente desocupadas de producción (sic)»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Como alternativas concretas, el presidente propuso aumentar el arancel al maíz importado para incentivar la producción nacional y fomentar una bioeconomía en la selva amazónica, sustituyendo cultivos de coca por coco, cacao, café y maderas finas, con el objetivo de bajar los precios de los alimentos mediante una mayor oferta interna y una transición sostenible.
«El riesgo en el precio de alimentos se debe a su esclave en Colombia y es por crisis climática y el acaparamiento de la tierra fértil en manos de minorías sociales improductivas pero con poder político que el pueblo mismo elije, la crisis climática que surge en el mundo, y ataca de primera línea a nuestro país se debe precisamente al uso de los hidrocarburos. Así que es completamente contradictorio el argumento de Camilo.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia











