El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó recientemente las afirmaciones de que el país se ha convertido en el mayor productor de coca del mundo durante su gobierno, insistiendo en que Colombia no es el principal exportador de cocaína. Esta declaración pública surge en respuesta a críticas de figuras políticas como el concejal Julián Uscátegui, las senadoras Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, así como del partido Centro Democrático, quienes cuestionan las cifras de producción e incautación de cocaína bajo la actual administración.
Las críticas se centran en el aumento reportado de la producción de coca en un 53 por ciento y del tráfico de cocaína no incautada en un 64 por ciento, según datos destacados por los opositores. Uscátegui, en particular, ha cuestionado el manejo de la política frente al narcotráfico, mientras que las senadoras y su partido han expresado reparos sobre la efectividad de las estrategias implementadas por el Gobierno Petro para combatir este flagelo en Colombia.
Debate político en torno a las cifras del narcotráfico
El intercambio de posiciones refleja un debate acalorado sobre la evolución del cultivo de coca y el tráfico de drogas en el país, con la oposición argumentando que estas cifras representan un retroceso y un supuesto entreguismo a los narcotraficantes. Petro, por su parte, enfatiza un cambio en la dinámica exportadora, posicionando a Colombia fuera del liderazgo en ese rubro por primera vez en mucho tiempo, en un contexto de cuestionamientos recurrentes a su enfoque en la materia.
«Gracias al Gobierno Petro recuperamos el deshonroso titulo de ser el mayor productor de coca del mundo. Las cifras no mienten, la producción creció 53% y el tráfico de cocaína no incautada aumentó 64%. ¡Petro le entregó el país a los narcos!»
Julián Uscátegui, concejal
«Ahora, por primera vez en mucho tiempo no somos los principales exportadores de cocaína.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Este enfrentamiento político subraya las tensiones persistentes alrededor de la política antidrogas en Colombia, donde las cifras oficiales y las interpretaciones partidistas continúan alimentando un discussion nacional sobre seguridad y desarrollo rural. La Presidencia no ha detallado más acciones inmediatas en respuesta a estas críticas, pero el tema promete seguir en el centro del debate público.












