Petro pide a colombianos almacenar agua y alimentos ante escalada nuclear

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El expresidente colombiano Gustavo Petro lanzó una alerta pública ante la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, luego de que se conocieran ataques limitados de Washington contra la isla iraní de Qeshm, en el estratégico estrecho de Ormuz. Petro recomendó a la población colombiana almacenar alimentos no perecederos y agua potable embotellada para más de dos meses, ante el temor de que el conflicto pueda derivar en una guerra nuclear. La advertencia se produce tras los bombardeos reportados el lunes 2 de noviembre de 2026, y las explosiones que se escucharon en la madrugada del martes 3 de noviembre, según la agencia iraní Fars.

La operación militar fue calificada por tres funcionarios estadounidenses como una medida defensiva limitada, no divulgada previamente para evitar señales de una reanudación de acciones a gran escala. «Fue una medida defensiva ante el uso de misiles tierra-aire por parte de los iraníes contra activos estadounidenses», explicó una fuente citada por CNN. El Wall Street Journal, por su parte, informó que Washington habría ejecutado otras operaciones limitadas y no divulgadas contra objetivos iraníes en semanas anteriores, lo que sugiere un incremento sostenido de las tensiones en la región.

En su mensaje difundido a través de redes sociales, Petro fue explícito en su llamado a la preparación: «Estas las nuestras: almacenar alimentos no perecederos para más de dos meses y agua potable embotellada». El exmandatario también advirtió sobre los efectos globales de una posible detonación nuclear, señalando que «los vientos llevarán las nubes cargadas de radioactividad a cualquier parte del mundo», por lo que recomendó un posible confinamiento de dos meses en lugares sin ventilación exterior. «Está en riesgo, hoy, toda la humanidad», sentenció.

Un frágil acuerdo de paz en el horizonte

La advertencia de Petro se enmarca en un contexto de extrema fragilidad en Medio Oriente. Apenas unos meses antes, el 13 de junio de 2026, Estados Unidos e Irán habían firmado un acuerdo de paz mediado por Pakistán, tras más de cien días de enfrentamientos directos. En ese entonces, Petro, quien presidía el Consejo de Seguridad de la ONU, agradeció al presidente Donald Trump su esfuerzo por la paz, a pesar de sus diferencias por la intervención en la política colombiana: «A pesar de mi distancia por su intervención inconstitucional en la política interna de Colombia, le agradezco al presidente Donald Trump su esfuerzo cuando se trata de la paz de la humanidad». El exmandatario había propuesto en esa oportunidad levantar las restricciones económicas y militares en Medio Oriente, impulsar un tratado para eliminar armas nucleares y un acuerdo continental entre Estados Unidos, América Latina y el Caribe basado en libertad, paz, democracia e integración energética limpia.

Sin embargo, el temor de Petro a una escalada nuclear se centra en lo que considera un posible giro bélico si el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y Trump impulsan un bombardeo nuclear ante una eventual derrota electoral. Este escenario, advierte, podría llevar la confrontación a un nivel sin precedentes, arrastrando a todo el planeta. La comunidad internacional observa con preocupación la reanudación de hostilidades en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.

Explosiones en Qeshm y el pánico local

La agencia iraní Fars reportó que habitantes de la isla de Qeshm, así como de la vecina isla de Hengam y la ciudad portuaria de Bandar Abbas, escucharon varias detonaciones durante la madrugada del martes, lo que generó confusión y temor entre la población. Aunque el gobierno iraní no emitió de inmediato una declaración oficial, la evidencia de los ataques limitados reaviva el fantasma de una guerra que parecía superada con el pacto de junio.

La comunidad internacional se interroga ahora sobre la efectividad del acuerdo de paz y la capacidad de las partes para contener una nueva escalada. Mientras tanto, la recomendación de Gustavo Petro, aunque dirigida a los colombianos, resuena como una advertencia global: la posibilidad de una confrontación nuclear ya no es una hipótesis lejana, sino un riesgo concreto que, según el exmandatario, exige preparación y conciencia colectiva.

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