El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha convocado un total de doce marchas y movilizaciones en sus tres años de gobierno, impulsadas directa o indirectamente por el Ejecutivo, con el propósito de canalizar respaldo social, contrarrestar la oposición, presionar por reformas clave y responder a tensiones internacionales. Estas concentraciones se han realizado en calles y plazas públicas del país desde el 15 de noviembre de 2022, fecha de la primera, y ahora anuncia una nueva para el 7 de enero de 2026, motivada por las advertencias del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre posibles operaciones en Colombia similares a las que llevaron a la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flórez en Venezuela.
El desglose de estas movilizaciones muestra un patrón sostenido: una en 2022, cuatro en 2023 con asistencias que crecieron de 12.000 personas en febrero hasta 32.000 en septiembre, tres en 2024 y otras tres en 2025 durante mayo, agosto y septiembre. Esta estrategia ha incluido concentraciones para defender una eventual Constituyente, rechazar la supuesta lista Clinton y conmemorar hitos del gobierno, todo en medio de una disputa continua por el control del espacio público con marchas opositoras.
Orígenes en las reformas y protestas iniciales
Las primeras marchas surgieron en respuesta a protestas opositoras por el aumento en el precio de la gasolina y como presión para la aprobación de las reformas laboral, de salud y pensional. Posteriormente, el gobierno centró su táctica en una consulta popular sobre las reformas laboral y de salud, consolidando estas movilizaciones como herramienta central de su agenda política.
Tensiones con Estados Unidos impulsan la próxima jornada
La convocatoria más reciente responde directamente a las declaraciones de Trump, quien ha advertido sobre intervenciones en Colombia al estilo de las acciones en Venezuela, lo que ha elevado las tensiones bilaterales y motivado al presidente Petro a movilizar nuevamente a sus seguidores en defensa de la soberanía nacional.
Estas doce jornadas reflejan no solo el crecimiento en participación durante 2023, sino también la persistente batalla por el espacio público frente a manifestaciones contrarias, posicionando las calles como escenario clave de la polarización política en Colombia bajo el mandato de Petro.

















