En Llorente, municipio de Nariño cercano a la frontera con Ecuador, el presidente Gustavo Petro supervisó la entrega de más de 2.500 hectáreas de tierras que antes estaban sembradas con cultivos ilícitos de coca a comunidades indígenas Awa, afrodescendientes y campesinas, destinadas ahora a la sustitución por cultivos de cacao y selva. Esta acción forma parte de los avances en la erradicación voluntaria de la coca, con acuerdos firmados el 6 de diciembre en Barbacoas con la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano (Cneb), y se relaciona con el evento “Erradicar para la vida” realizado en Tumaco.
Las cifras destacan que se han entregado 2.835 hectáreas a 2.225 familias, con una propuesta ambiciosa de erradicar voluntariamente 15.000 hectáreas en todo Nariño y 1.500 específicamente en Llorente, mediante un proceso conjunto entre el Estado y las comunidades. Este esfuerzo responde a décadas de abandono estatal en la región, que permitieron el crecimiento desmedido de cultivos de hoja de coca, exacerbado por la exclusión histórica de estos grupos étnicos y campesinos. Sin embargo, un trágico incidente reciente marcó la zona: la explosión de un laboratorio de cocaína en la vereda Inda Zabaleta dejó ocho muertos, entre ellos Ronald Alexander Álvarez Ordóñez, William Arbey Paz García y Jaider Romero Grueso, así como diez heridos como Haider Arvey Bujes García y Wilson Jair Gaviria, en medio de diálogos de paz y un frustrado atentado contra la caravana del gobernador de Nariño.
Compromisos en zonas de paz y desarrollo rural
Los acuerdos con la Cneb incluyen la creación de Zonas de Capacitación Integral y Ubicación Temporal en Roberto Payán y el Valle del Guamuez, junto con garantías electorales y el compromiso de no realizar acciones armadas ni proselitismo durante procesos democráticos. Petro enfatizó la importancia de esta sustitución voluntaria, describiendo la zona como “una de las zonas de mayor extensión de cultivos de hoja de coca dejados crecer desde hace décadas en el territorio”.
“Estamos erradicando y sustituyendo solos, entre Estado y comunidad”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El mandatario cuestionó la presencia del laboratorio explosivo en una zona declarada de paz, exclamando: “¿Qué hacía un laboratorio de cocaína en una zona de paz? Eso suena a traición, eso suena a mentira”. Además, llamó a la unidad entre comunidades y Estado con la frase “Entre más vivos nos creamos del otro, más muertos somos los dos”, y reiteró el compromiso comunitario: “Si decimos ‘sí’, vamos a erradicar estas hectáreas y vamos a ser el factor humano que lo haga”. Estos avances en la recuperación de tierras buscan impulsar el desarrollo rural, aunque persisten dudas sobre el cumplimiento de compromisos por parte de actores armados.
La iniciativa representa un paso clave hacia la consolidación de la paz en el Pacífico nariñense, transformando territorios de conflicto en espacios de producción lícita y vida digna para miles de familias.












