El presidente de Colombia, Gustavo Petro, mantuvo este fin de semana su primera llamada bilateral con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, una conversación que se extendió por cerca de una hora y culminó con el acuerdo de un encuentro en Washington. La comunicación, confirmada apenas 24 horas después de declaraciones del congresista republicano Rand Paul, representa un giro significativo tras meses de tensiones políticas y negativas previas de diálogo desde la Casa Blanca. En las gestiones diplomáticas previas destacaron la reunión entre la canciller colombiana Rosa Villavicencio y el embajador estadounidense en Bogotá, John McNamara, el pasado 7 de enero de 10:00 a.m. a 2:00 p.m. en la sede de la Cancillería, así como comunicaciones clave entre el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, el embajador colombiano en Washington, Daniel García-Peña, y el propio Rand Paul.
La llamada telefónica se produce en un contexto de desacuerdos profundos, marcados por acusaciones en redes sociales y presiones mutuas, restableciendo así los canales oficiales entre ambos gobiernos. Petro defendió durante la conversación las incautaciones de más de 2.800 toneladas de cocaína realizadas por Colombia, criticando la inclusión en la lista Clinton de figuras como Verónica Alcocer, Nicolás Petro y Armando Benedetti. Además, se abordaron temas cruciales como la crisis venezolana, incluyendo la captura de Nicolás Maduro —a quien Trump calificó como un «líder narcotraficante que debe ser juzgado»—, el contacto previo de Petro con Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, para garantizar estabilidad fronteriza, y la cooperación contra el ELN, disidencias de las Farc y el Clan del Golfo.
Declaraciones que marcan el nuevo rumbo
Desde la Plaza de Bolívar, donde Petro utilizó el anuncio de la llamada en un discurso público, el mandatario colombiano detalló los pormenores de la interacción. «Trump, después del debate en redes, tuvo otra versión y hemos hablado por teléfono por primera vez desde que es presidente», expresó Petro, quien también criticó duramente las percepciones erróneas sobre el narcotráfico en Colombia.
«Llegaron a convencer a Trump que yo tenía fábricas de cocaína. En Colombia todavía no hay fábricas, son ranchos. Tumbar una cosa de esas con un misilazo es lo más tonto, porque se hace al otro día de nuevo y lo que hacen es gastarse un poco de dólares y matar gente necesitada, que se mete a eso porque son necesitados, no porque son malos».
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Por su parte, Trump respondió con un tono conciliador: «Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente». Esta nueva hoja de ruta, que incluye diálogo directo entre presidentes y cancilleres, abre la puerta a una cooperación renovada en materia de narcotráfico y seguridad regional, según fuentes diplomáticas consultadas por El Espectador y declaraciones públicas de ambos líderes.

















