Gustavo Petro, presidente de Colombia, y Álvaro Uribe Vélez, expresidente del país, ofrecieron respuestas diametralmente opuestas a un escenario hipotético planteado por el influenciador Luis Fernando Villa, conocido como Westcol, sobre cómo reaccionar ante un ladrón armado que irrumpe en una vivienda y amenaza a la familia, incluso si se posee un arma sin permiso legal. El intercambio, ocurrido en el marco de un contexto de creciente inseguridad en Colombia, desató un amplio debate en redes sociales donde cientos de usuarios compararon las posturas de ambos líderes. Petro respondió el 26 de marzo de 2026 desde la Casa de Nariño durante una transmisión en vivo por Kick, mientras que Uribe lo hizo el 10 de mayo de 2026 desde su finca El Ubérrimo, en entrevistas realizadas por Westcol.
El dilema planteado por Westcol ponía a prueba las ideas sobre legítima defensa en un momento de alta tensión por la delincuencia: un delincuente entra armado a la casa, amenaza a los seres queridos y el propietario cuenta con un arma no permitida. Petro priorizó la preservación de la vida por encima de la confrontación, rechazando la idea de la justicia por mano propia y alertando sobre ciclos de venganza, mientras Uribe defendió la legítima defensa siempre que sea proporcional y como último recurso, tras agotar opciones como llamar a la policía o proteger a la familia.
La visión de Gustavo Petro: priorizar la vida sobre la venganza
Desde la Casa de Nariño, el presidente Petro enfatizó en no dejarse llevar por impulsos violentos. Argumentó que la vida es lo primero y que las pertenencias se recuperan, desaconsejando matar al intruso para evitar escaladas de violencia familiar o personal.
“Pues esa es una pregunta difícil, pero yo pondría la vida por primero. Te diría: si tienes el arma, ni mates ni te dejes matar. Primero la vida, las cosas después se recuperan”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“Y ese señor va a tener un hermano”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Petro insistió en llamar a la policía en lugar de asumir la justicia personal y rechazó cualquier desproporción que pudiera llevar a represalias excesivas.
“Lo que debería ocurrir en ese momento es que tuvieras la oportunidad de llamar a la policía, no hacer la justicia tú mismo”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
“No, porque entramos a la teoría de te saco un ojo…”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
La postura de Álvaro Uribe: legítima defensa como último recurso
Por su parte, Uribe, desde la finca El Ubérrimo, abogó por proteger a la familia escondiéndola o huyendo primero, recurriendo al arma solo en extrema necesidad y siempre bajo el principio de proporcionalidad, que un juez evaluaría según el peligro real.
“Yo creo que se aplica ahí la legítima defensa, pero que tiene que ser proporcional. Entonces, empezará el juez a mirar cuál era la dimensión del peligro”
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia
“Yo bregaría, si tengo familia ahí, protegerlos, escóndanse, sálganse por aquí. Si tengo alguna seguridad, ayúdenme, etcétera. Yo dispararía en último recurso”
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia
“Ya ante extrema necesidad”
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia
“De todas maneras, yo creo que ahí se tipifica una legítima defensa”
Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia
Westcol, quien impulsó la pregunta, defendió con vehemencia el derecho del propietario a repeler al intruso de manera contundente, reflejando un sentir popular en tiempos de inseguridad.
“Si alguien se mete a tu casa, tú tienes que tener el derecho de fritarlo, lo que es. Se está metiendo a tu casa, tú no puedes defender a alguien que se meta a tu casa”
Luis Fernando Villa (Westcol), influenciador
Las respuestas se viralizaron rápidamente en redes sociales, donde cientos de usuarios contrastaron las posiciones: la de Petro, enfocada en desescalar y confiar en las autoridades, frente a la de Uribe, que valida la autodefensa proporcional tras agotar alternativas no letales. Este intercambio, enmarcado en discusiones más amplias sobre seguridad, política y el panorama nacional durante las entrevistas, reavivó el eterno debate sobre cómo equilibrar la vida humana con el derecho a la defensa en un país azotado por la delincuencia.












