Una proposición que busca trasladar de manera excepcional la sede del Congreso de la República a una guarnición militar para la ceremonia de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, programada para el 7 de agosto de 2026, fue radicada antes del 20 de julio. La iniciativa, que será sometida a votación en la plenaria del lunes 20 de julio, responde a la voluntad expresa del mandatario electo de realizar el acto de investidura en un escenario castrense como un gesto de reconocimiento institucional a la fuerza pública. El traslado, de carácter estrictamente excepcional, se ampara en los artículos 140 de la Constitución y 33 de la Ley Quinta de 1992, que facultan al Congreso para modificar su sede mediante un acuerdo conjunto de las cámaras.
La decisión sobre este cambio de locación recae exclusivamente en el Poder Legislativo, sin intervención del Gobierno saliente ni del entrante. La proposición argumenta que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha manifestado públicamente su intención de posesionarse en una guarnición militar como acto de reconocimiento institucional a la fuerza pública. Una vez finalizada la ceremonia, la sede del Congreso retornará automáticamente al Capitolio Nacional sin necesidad de un pronunciamiento adicional, según lo estipulado en el marco legal que rige la materia.
Fundamento constitucional y alcance del traslado
El respaldo jurídico de esta medida se encuentra en el artículo 192 de la Constitución, que establece que el presidente electo debe posesionarse ante el Congreso sin fijar un lugar específico, y en el artículo 140, que otorga al Legislativo la facultad de trasladar su sede. La proposición subraya que se requiere la presencia física del Congreso reunido en pleno para cumplir con el requisito constitucional. Aunque la guarnición militar específica donde se llevará a cabo la ceremonia aún no ha sido designada por el presidente electo, se espera que sea definida en los próximos días. Este movimiento, inédito en la historia reciente del país, busca resaltar el papel de las fuerzas armadas en la institucionalidad democrática.
“El presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha manifestado públicamente su intención de realizar la ceremonia en una guarnición militar como acto de reconocimiento institucional a la fuerza pública”.
Texto de la proposición radicada en el Congreso
La iniciativa, que aún está en desarrollo, ha generado expectativa en los círculos políticos y castrenses, pues representa un gesto simbólico hacia la fuerza pública en momentos en que el país se prepara para un nuevo período constitucional que abarcará de 2026 a 2030. La votación del lunes 20 de julio será clave para determinar si esta excepcional movilización legislativa se concreta o si, por el contrario, la ceremonia de posesión se mantiene en el Capitolio Nacional, como ha sido tradición. Mientras tanto, el Congreso deberá evaluar los alcances logísticos y protocolarios de un traslado que, de aprobarse, marcaría un hito en la historia política colombiana.












