La economía colombiana enfrenta un momento crucial. Mientras Bancolombia, a través de su informe del Grupo Cibest, proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,7% para el segundo trimestre de 2026, una cifra que, aunque superior al 2,1% registrado en el mismo periodo del año anterior, se ubica por debajo del potencial del país, Corficolombiana lanzó una ambiciosa propuesta de reactivación económica. Se trata del denominado “Plan 3,2,1”, un programa de inversiones por $80 billones para el próximo cuatrienio presidencial, que busca sacudir los sectores que mantienen la economía estancada.
El diagnóstico es contundente. Los reportes financieros indican que el crecimiento estimado para el primer semestre de 2026 es de apenas 2,4% anual, y aunque se espera una leve mejoría en el segundo trimestre, la cifra global ratifica la tesis de que el país sigue creciendo por debajo de su potencial, como lo señaló Bancolombia en su reporte. La alarma más grave está en la inversión: durante el primer trimestre de 2026 cayó al 16% del PIB, el nivel más bajo en 60 años. Este desplome se refleja en la contracción mensual de la economía, que en junio de 2026, ajustada por estacionalidad, fue de -1,2%, y en la variación anual frente a junio de 2025, que apenas alcanzó el 1,9%.
Los sectores que frenan el crecimiento
El bajo desempeño no es un fenómeno generalizado, sino que se concentra en sectores clave que no han logrado recuperar los niveles prepandemia. Las obras civiles, pilar de la infraestructura, se encuentran un 36% por debajo de lo que registraban antes de la crisis sanitaria. El sector de la vivienda atraviesa su peor momento: once trimestres consecutivos de contracción lo colocan un 25% por debajo de los niveles prepandemia, con caídas del 18% en iniciaciones de proyectos y del 8% en ventas. La minería y la energía tampoco escapan a la crisis, con nueve trimestres de contracción ininterrumpida; la producción de petróleo cayó un 3,5% en 2025 y la de gas descendió un alarmante 17,2% en el mismo periodo.
Esta situación ha generado una brecha de crecimiento acumulada desde 2019 cercana a los 2 puntos del PIB. El promedio de crecimiento desde ese año está 1,1 puntos porcentuales por debajo del registro de la década anterior, lo que evidencia una pérdida de dinamismo estructural que el país no puede seguir ignorando.
El Plan 3,2,1: Una apuesta por la reactivación
Frente a este panorama, Corficolombiana presentó el “Plan 3,2,1”, un programa de reactivación económica con un costo total estimado de $80 billones para el cuatrienio que inicia en 2026. La propuesta se estructura en torno a tres sectores estratégicos: infraestructura, vivienda y minería-energía. Para el primer rubro se destinarían $29 billones, con la meta de construir 5.000 kilómetros de red vial primaria e intervenir 35.000 kilómetros de vías terciarias. En vivienda se invertirían $27 billones para generar un millón de soluciones habitacionales, que incluyen 300.000 subsidios para vivienda nueva y 300.000 para mejoramiento de vivienda. El sector de minería y energía recibiría $14 billones, con el objetivo de elevar la producción de petróleo a un millón de barriles diarios. Los restantes $10 billones se destinarán a otros sectores complementarios.
El plan no solo busca cerrar la brecha de crecimiento, sino que establece metas ambiciosas: elevar la tasa de inversión al menos al 22% del PIB al final del cuatrienio, generar cerca de medio millón de empleos y lograr un incremento en el recaudo tributario estimado en alrededor de un punto del PIB por año. La estrategia se apoya en dos mecanismos de financiación y ejecución: la combinación de recursos públicos y privados, así como el uso de asociaciones público-privadas y vigencias futuras. Además, Corficolombiana insiste en la necesidad de mejorar la ejecución pública, destrabar proyectos que están paralizados y ajustar las tarifas para hacer viables las inversiones. La advertencia es clara: el principal obstáculo no es identificar los sectores donde se debe invertir, sino activar los proyectos y superar las trabas burocráticas que los frenan.
«ratifica la tesis de que el país sigue creciendo por debajo de su potencial»
Bancolombia (Grupo Cibest), reporte económico
En este contexto, la propuesta de Corficolombiana surge como un mecanismo para que el próximo gobierno, que presidirá Abelardo de la Espriella, cuente con una hoja de ruta clara. La disciplina presupuestal, la priorización del gasto y la innovación en las fuentes de financiación serán clave para que el plan no se quede en el papel. Mientras tanto, el país espera que la recuperación no sea solo una proyección optimista, sino una realidad tangible que reactive los motores de una economía que lleva años funcionando a media máquina.












