El sur de Bogotá enfrenta una alerta por contaminación del aire, con niveles de partículas PM2.5 superando los 90 microgramos por metro cúbico en varias estaciones de monitoreo el 1 de abril, según el sistema Iboca. En Carvajal-Sevillana se registraron 125 µg/m³, en Tunal 93 µg/m³ y en Usme 95 µg/m³, cifras que duplican el umbral de riesgo establecido por las autoridades de salud. Estas mediciones confirman una tendencia al alza observada durante la última semana en localidades como Kennedy, Bosa, Suba y Engativá, donde el tráfico pesado y otros factores agravan la situación.
El sistema Iboca, en colaboración con la Universidad Nacional de Colombia y las Secretarías de Salud y Ambiente de Bogotá, utiliza herramientas como AirQ+ de la Organización Mundial de la Salud para evaluar estos datos. Estudios realizados entre 2018 y 2022 revelan que la zona sur de la capital es la más afectada por la contaminación, con una tasa de mortalidad atribuible a PM2.5 de 62,9 por cada 100.000 habitantes, lo que suma más de 1.100 muertes anuales en toda la ciudad y 13.345 fallecimientos evitables en personas mayores de 30 años durante ese período.
Causas principales de la crisis ambiental
Las partículas PM2.5, finas lo suficiente para ingresar a los pulmones y el torrente sanguíneo, se elevan en el sur debido al tráfico intenso de buses y camiones antiguos sin sistemas de reducción de emisiones, obras viales en curso, polvo de calles sin pavimentar y actividad industrial cercana. A esto se suma la geografía de la zona, con baja ventilación que atrapa los contaminantes. Además, los niveles de PM10 también son superiores en esta área, exacerbando los riesgos para la salud respiratoria y cardiovascular.
Impacto en la población y recomendaciones
La contaminación constante en Bogotá golpea con mayor fuerza al sur, en contraste con el resto de la ciudad donde los niveles se mantienen moderados, provocando picos en los servicios de salud para grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes. Autoridades llaman a reducir actividades al aire libre y usar mascarillas en las zonas afectadas para mitigar los efectos, mientras se urge a intervenciones urgentes contra las fuentes emisoras.











