El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reportó una significativa reducción de la pobreza monetaria en Colombia durante el año 2025, al ubicarse en el 28% de la población, lo que representa una disminución frente al 31,8% registrado en 2024. Este descenso implica que aproximadamente 1,79 millones de personas lograron superar esta condición económica. La medición, que se realiza anualmente a través de la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares, establece que una persona se encuentra en situación de pobreza cuando sus ingresos mensuales no alcanzan los 482.041 pesos, mientras que la línea de pobreza extrema se fijó en 236.580 pesos mensuales, es decir, menos de 8.000 pesos diarios para cubrir la alimentación.
A pesar del optimismo que generan las cifras nacionales, las brechas territoriales en el país continúan siendo profundas y persistentes. Los departamentos con mayor incidencia de pobreza monetaria son Chocó, con un alarmante 65,3%; La Guajira, con el 60,2%; y Sucre, que alcanza el 51,8%. En contraste, las regiones con mejores indicadores son Cundinamarca con el 15,1%, Caldas con el 17,5% y Bogotá con el 17,8%. La situación es especialmente crítica en las zonas rurales, donde la pobreza afecta al 39,5% de la población, mientras que en las cabeceras municipales el índice es del 24,6%, y la pobreza extrema rural duplica casi el promedio nacional al llegar al 19,1%.
Brechas estructurales y el caso de Chocó
El informe del Dane revela que Chocó no solo lidera la pobreza monetaria a nivel nacional, sino que también presenta los índices más altos de pobreza extrema, con un 44,3% de su población en esa condición. Le sigue La Guajira con el 33,8%, mientras que Bogotá registra la cifra más baja de pobreza extrema, con apenas el 3%. El único departamento que reportó un aumento en la pobreza monetaria fue Boyacá, que pasó del 30,9% al 31,6%. Por el contrario, las mayores reducciones se dieron en Sucre, que bajó del 57,5% al 51,8%; Nariño, que descendió del 39,2% al 33,4%; y Tolima, que cayó del 35,6% al 28%.
«Los datos presentados revelan un fenómeno de larga duración: la persistencia de brechas territoriales entre un centro con mejor infraestructura y mayor interconexión entre los polos urbanos y una periferia con dificultades en la provisión y uso de servicios públicos»
Emmanuel Quiroga, sociólogo e investigador de la Universidad del Rosario
Según el investigador, para cerrar estas disparidades es necesario enfocar los esfuerzos en tres frentes clave: la construcción, mejoramiento y rehabilitación de la malla vial; el aseguramiento de la interconexión eléctrica al sistema nacional; y el mejoramiento de la conectividad a las redes de teléfono celular e internet. Estos factores, señaló, son determinantes para que las regiones periféricas, como las del Pacífico y el Caribe, puedan integrarse económicamente al centro del país.
En cuanto a la pobreza monetaria en otros departamentos, Antioquia reportó un 19,2%, Valle del Cauca un 21,8% y Atlántico un 27,3%. En el extremo opuesto, Huila alcanzó el 39,8% y Norte de Santander el 33,7%. En pobreza extrema, Caquetá aumentó del 10,8% al 12,3% y Huila del 13,8% al 14,5%. En términos de clasificación por ingresos, el Dane reveló que el 30,7% de la población se encuentra en situación de vulnerabilidad, el 38% pertenece a la clase media y apenas el 3,3% a la clase alta, cuyos ingresos superan los 5.081.953 pesos mensuales por persona. En las zonas rurales, la clase media apenas representa el 13,3% y la clase alta el 0,4%.










