La Policía Nacional desarticuló la banda delincuencial conocida como “Los Dinos Duros”, señalada de cometer hurtos violentos, extorsiones y delitos sexuales contra personas que transitaban hacia la isla de Barú, en Cartagena. En el marco de la operación “La Ladrillera”, ejecutada el 18 de septiembre de 2026, las autoridades lograron la captura de cuatro presuntos integrantes y la imputación de otros dos, todos vinculados a un historial de ataques ocurridos el 22 de febrero y el 3 de marzo de 2025 en el corregimiento de Pasacaballos, específicamente en la vía principal hacia Barú, cerca de la ladrillera La Clay.
Los capturados fueron identificados como Luis Edgardo Julio Ramírez, alias Luis o Pea; Olis Alberto De La Rosa Berrío, alias Olis; José Rafael Gazabón Vitola, alias Rafa, y Randy José Mendoza Romero, alias Guavino. En la misma acción judicial, la Fiscalía imputó cargos a Jairo José Puello Correa, alias Jairo o Pipeta, y a César Antonio Novoa Bertel, alias Bogar. A cada uno de los seis vinculados se les atribuyen seis delitos: acceso carnal violento, acto sexual violento, hurto calificado y agravado, fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego o municiones, y concierto para delinquir.
Modus operandi y violencia extrema
De acuerdo con la investigación, la banda interceptaba a sus víctimas en el tramo rural de Pasacaballos, donde las amordazaban, golpeaban y amenazaban con armas de fuego, cuchillos, machetes, palos y piedras. El objetivo era despojarlas de sus pertenencias o forzarlas a transferir dinero a través de la plataforma Nequi. Sin embargo, las autoridades establecieron que, además del hurto, algunas personas fueron sometidas a accesos carnales violentos y actos sexuales violentos bajo la misma intimidación. El coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol, explicó que los agresores utilizaban “armas cortopunzantes y objetos contundentes, entre ellos machetes, cuchillos, palos y piedras, utilizados para reducir y someter la voluntad de las personas afectadas”.
«Asimismo, se estableció que algunas de las víctimas habrían sido sometidas a accesos carnales violentos y actos sexuales violentos, bajo intimidación con armas de fuego, armas cortopunzantes y objetos contundentes, entre ellos machetes, cuchillos, palos y piedras, utilizados para reducir y someter la voluntad de las personas afectadas.»
Coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol
La Policía Metropolitana de Cartagena había incluido a Luis Edgardo Julio Ramírez y Olis Alberto De La Rosa Berrío en el cartel de los más buscados, y ofrecía una recompensa de hasta diez millones de pesos por información que condujera a su ubicación. En el caso de César Antonio Novoa Bertel, alias Bogar, se le señala de cumplir funciones logísticas, facilitar armas y mantener una presunta relación con el tráfico de estupefacientes. Con estas seis vinculaciones, las autoridades consideran desarticulada la estructura criminal que sembró el terror en la vía hacia Barú.










